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La Misionera del Aire - NICARAGUA

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Anuncio del Nacimiento de Jesús (1)

Escrito por el 02/03/2022

Lectura: Lucas 1:26-38

Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel, le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres». Ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería este. Y el ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin». Entonces María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. Tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios». Entonces María dijo: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia.

 

Al leer este pasaje, pensemos en la joven María, que recibe la visita de Gabriel, el ángel del Señor.

¿Por qué ella?: Cuando el ángel se presenta delante de María y la saluda, llamándola “favorecida” “El Señor está contigo”  y “bendita”. Ante esto se nos dice que María se “turba”, es decir que se sorprende, no sólo de que haya un ángel delante de ella, sino también de ser llamada de esa manera.

María cumple con algunas condiciones necesarias (y anunciadas) para ser la madre del Mesías: es virgen (Is 7:14) y está prometida a José (de la casa de David, aunque se cree que María también podría ser de la casa de David). Era una joven que amaba al Señor, pero a pesar de ello, era una joven común, que vivía en una ciudad desconocida (tan desconocida que ni siquiera es mencionada en el Antiguo Testamento).

Por eso es que se sorprende del saludo del ángel. La gracia del Señor la ha favorecido de una manera extraordinaria. Esta humilde muchacha llevará en su vientre al Salvador del Mundo.

Aunque no entiende está dispuesta: Cuando el ángel le dice que ella ha de concebir un niño, naturalmente ella piensa cómo será esto posible (dado que es virgen). El ángel le dice entonces, que será obra del Espíritu Santo. ¿Qué habrá pensado María de esa respuesta? ¿Cuánto habrá entendido de lo que Dios quería hacer? Y sin embargo, su respuesta es preciosa: Soy la sierva del Señor, estoy dispuesta a que Él haga en mí lo que quiera.

 

PARA PENSAR: ¿Reconocemos, como María, que hemos sido escogidos sin merecerlo? ¿Abrazamos y amamos la voluntad del Señor para nuestras vidas?

 

Sebastian Winkler (144)

Sebastián Winkler. Discípulo de Jesús, esposo de Karina y papá de Julia y Emilia. Profesor de Lengua y Literatura. Miembro de la Iglesia Evangélica Bautista de General Pinto, donde sirve como maestro de Estudios Bíblicos.

El es el autor del blog: engraciaysabiduria.com