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La Misionera del Aire - NICARAGUA

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Sólo la buena tierra puede dar fruto

Escrito por el 03/28/2022

Lectura: Lucas 8:9-18 (LBLA)

Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola, y Él dijo: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN. La parábola es esta: la semilla es la palabra de Dios. Y aquellos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Y aquellos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíz profunda; creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben. Y la semilla que cayó entre los espinos, estos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. Pero la semilla en la tierra buena, estos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia. Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará. www.lbla.com

En este pasaje el Señor Jesús explica a sus discípulos la parábola del sembrador, que acaba de compartir. Ellos tampoco han entendido, pero tienen el privilegio de que el mismo Señor les explique. Y hay dos cuestiones en las que podemos pensar:

No todos los suelos dan fruto: hay solo un tipo de corazón en el que la semilla echa raíz, y fructifica y se reproduce. El corazón que ha sido cambiado por el Señor, el corazón al cual Él mismo ha traído a la Vida. Sólo sus ovejas oyen su voz y lo siguen. Y Él las conoce, y las guarda. A veces puede parecer que la semilla quiere brotar en algún terreno, pero solo es fértil el corazón que el Señor mismo ha preparado.

El fruto es evidente: La palabra sembrada en nosotros dará fruto. ¿Qué fruto? Hacernos más y más como Jesús (lo que la Biblia llama el fruto del Espíritu). A veces es tentador pensar que Dios está satisfecho con nosotros porque vamos regularmente a la iglesia, porque damos con generosidad, porque no tenemos vicios ni pecados demasiado evidentes. Pero no hay nada oculto que no haya de salir a la luz. La tierra fértil da fruto, y puede que creamos estar siendo fructíferos cuando no lo somos.

PARA PENSAR: El Evangelio nos llama a permitir, y procurar, que la Palabra de Dios nos examine. Es así que el Señor nos moldea. ¿Lo has hecho últimamente? ¡El Señor te llene de fruto para Su Gloria!

Sebastian Winkler (139)

Sebastián Winkler. Discípulo de Jesús, esposo de Karina y papá de Julia y Emilia. Profesor de Lengua y Literatura. Miembro de la Iglesia Evangélica Bautista de General Pinto, donde sirve como maestro de Estudios Bíblicos.

El es el autor del blog: engraciaysabiduria.com


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