Esta es una de las frases más populares en el mundo cristiano evangélico, y posiblemente cuando la escuchamos pensamos que todo esta bien con ella.
Sin embargo, ¿En verdad todo esta bien con esta frase? Es decir, ¿podemos jactarnos de una frase que parece decir que el cristiano puede disfrutar libremente de una gran cantidad de alimentos sin ningún tipo de limites o restricciones? ¿Es que podemos llenarnos la boca con esta frase sin sufrir ningún tipo de consecuencias?

No lo creo. Pues según el periódico dominicano “Diario Libre” de fecha 4 de Marzo del 2020:
“…entre los países de América Latina, la República Dominicana ocupa el octavo puesto con mayor cantidad de sobrepeso y obesidad donde el 64,6% de los ciudadanos padece esta enfermedad. De esta cantidad un 27% vive con obesidad, mientras que el 37% padece de sobrepeso, según el estudio médico del 2017 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).En el país la obesidad ha crecido al menos tres veces más desde 1980 cuando era de un 7,6% hasta el 2017 cuando se situó en el 27,6%, indicó la entidad.

Asimismo, la obesidad representa una crisis global que afecta a más de 650 millones de personas en todo el mundo, pero que no es comprendida de forma integral. La entidad, en conjunto con otras organizaciones, dijo que la obesidad esta normalmente asociada con el exceso de peso, la alimentación no saludable, actividad física limitada y el poco cuidado de la salud.”[1]
De manera que basándonos en las consecuencias de una alimentación sin restricciones ni limites, debemos decir que esta frase no se conforma con la revelación bíblica.

Por ejemplo si tan solo diéramos una sencilla mirada a parte de los mandamientos que Dios le dio a Israel en el Antiguo Testamento, rápidamente comprenderíamos que dentro de los mismos encontraremos múltiples restricciones en cuanto a los alimentos que se debían comer, y en su gran mayoría, sus requerimientos tenían que ver con un asunto de salud, y el hecho de no asemejarse a las naciones paganas que comían desmedidamente en su diario vivir y especialmente en sus tiempos de fiestas.

Un ejemplo de esto podemos verlo en el libro de Deuteronomio capitulo 14, donde Dios le ordena al pueblo que tipo de carne de animales podían comer y cuales tipos no. Sin embargo, sobre este tema parece que la intención de Dios fue ir trayendo mas revelación sobre el mismo, pues después de la ascensión de Jesucristo a los cielos, cuando comienza la era apostólica, Jesús aparece en los sueños de Pedro (uno de sus discípulos más cercanos) y le hace bajar un lienzo de donde se le dice que debía matar y comer. Algo sobre los tipos de animales que estaban allí, era que eran varios de los que antes estaban prohibidos, a lo que Pedro dice que no comería porque nunca había comido cosa inmunda, a lo que Jesús le dice: “Lo que Dios limpió, no lo llames tu inmundo” y Lucas el escritor de esta narración añade que esto fue dicho por Jesús haciendo limpio todos los alimentos.

Así que el tema de que comer en la biblia no es lo condenable aunque nos parezca extraño, sin embargo, debemos pensar que aunque ningún alimento esta prohibido, hay ciertos alimentos que nos hacen mas daño que otros y que no nos permiten conseguir y mantener una vida saludable. Por lo cual, en primer lugar debemos ser sabios en la elección de los mismos o dejarnos guiar por expertos en la materia que nos ayuden a construir un estilo de alimentación que vaya en pos de nuestra salud y en el alcance de nuestros objetivos, metas y aún sueños.

En segundo lugar, debemos considerar que la cantidad de alimentos que injerimos, acompañada de una actitud sin medida ni restricciones si es condenable en la biblia, y siendo que hemos sido llamados a vivir vidas disciplinadas en todo lo que hacemos, entonces debemos considerar que vamos a comer, la cantidad de alimentos que ingerimos, y el hecho de ejercitarnos para mantener un cuerpo saludable y vigorizado para realizar con excelencia tanto las tareas del día a día como nuestras responsabilidades en nuestros trabajos.
En vista de este conocimiento es que en el libro de primera a los corintios el apóstol Pablo en su capitulo 10, verso 31, concluye diciendo: “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”

¿Y piensa usted que comer desmedidamente y sin control, y no cuidar nuestro cuerpo es vivir para la gloria de Dios?
El creyente no debe olvidar las palabras de la Escritura que dicen: “¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?20 Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
Por lo tanto, siendo que debemos glorificar a Dios también con nuestro cuerpo ¿Cómo podemos hacerlo con una vida alimenticia descontrolada, sin limites, sin conocimiento y sin sanas restricciones?

Esto es algo que al parecer no ha sido considerado por muchísimos cristianos, y no solo por las feligresías sino mucho peor por los lideres de las congregaciones. Muy comúnmente nos hemos acostumbrados a ver sacerdotes y pastores obesos, muchos de los cuales han sufrido o sufren enfermedades derivadas de su mala alimentación y falta de ejercicio.
Por si no lo sabían esto representa un mal testimonio para la sociedad que nos ve, y mayormente para la comunidad fitness, el cual por la disciplina que llevan en cuanto a su alimentación y vida deportiva, pueden fácilmente concluir que pastores y sacerdotes obesos, barrigones y con piel flácida solo habla de una vida indisciplinada tanto en su forma de comer como en la falta de ejercicios. (Con la excepción de aquellos que estén padeciendo de alguna enfermedad que le genere dichos problemas).

De manera que podemos decir, que una persona obesa que no padezca de algún síndrome o enfermedad degenerativa es una persona que en esa área no esta viviendo para la gloria de Dios.
Una cosa que me gustaría aclarar es que nunca la salvación del alma dependerá de nuestra forma de comer o ejercitarnos, aunque en muchos textos del Nuevo Testamento la actitud de un comilón y bebedor desmedido es usada para hacer mención de personas fuera del pueblo de Dios.

La salvación siempre ha sido y será por gracia por medio de la fe en la muerte de Jesucristo, pues en ningún otro hay salvación, El ha sido el único que ha pagado con su muerte la deuda de pecado que los pecadores teníamos. De manera que si solo depositamos nuestra fe en su muerte, las Escrituras nos aseguran la obtención de la vida eterna.
Sin embargo, el tema que hemos tratado esta dentro de la clasificación de temas éticos que son muy importantes para confirmar y comprobar si somos genuinos cristianos.
Esto no es todo lo que tenemos que decir sobre este tema, pero es un inicio para luego seguir tratando este tema tan importante para el pueblo de Dios.
Nos vemos en un próximo artículo. Bendiciones!

https://www.diariolibre.com/actualidad/el-646-de-los-dominicanos-padece-de-obesidad-EF17471342?fbclid=IwAR1wRIn2FI3Oyyl41JjZwoPMh_Thi2td9kppnCokocnK-ZRxzoqt3bqknbI