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Estudios Bíblicos

¡No es justo decir que Dios nos haya escogido antes de nacer!

todayseptiembre 28, 2023 98

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¿Has oído una expresión como esa? Es una particularidad que el tema de la elección por lo general ocasiona controversias o discusiones entre muchos cristianos. No obstante, el problema es que hay un descuido o quizá cierta reticencia para examinarlo desde la Biblia. ¿Qué es lo que ella enseña? ¿Es una doctrina clara o simplemente es una sugerencia teológica? La elección no es algo que se pueda entender, pero a causa de la depravación del hombre esta se requiere de forma absoluta (Sal. 58:3).

Que alguien diga que no es justo que Dios escoja a las personas antes de nacer revela cierta ignorancia de lo que enseña la Biblia, pero también lo coloca en una posición delicada.

La justicia de Dios

Naturalmente la elección no será razonable para el hombre, pero Romanos 9:19–22, demuestra nuestra completa incapacidad de siquiera comprenderla. Que alguien diga que no es justo que Dios escoja a las personas antes de nacer revela cierta ignorancia de lo que enseña la Biblia, pero también lo coloca en una posición delicada. La razón de esto último es que está atribuyendo injusticia a Dios cuando las Escrituras revelan su carácter como Dios justo. Cuando Abraham se dirigió a Dios en cierta oportunidad, preguntó: «El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Gn. 16:25b). Moisés proclamó que Dios es «Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en Él, es justo y recto» (Dt. 32:4); y el rey David afirmó que «Jehová es justo y ama la justicia» (Sal. 11:7). Además de todo esto, «sería perfectamente justo que Dios no salvara a nadie y hacer con los seres humanos lo que hizo con los ángeles [que pecaron]: no salvar ninguno»[1]. Si bien otros atributos de Dios tales como su omnisciencia, sabiduría y santidad dan solidez a la manera en que Dios lleva a cabo la elección, uno de los más sobresalientes relacionados a este cuestionamiento es su soberanía.

Al respecto, la Escritura dice en Isaías 46:10 en referencia a Dios, «que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero». Como se hizo referencia anteriormente, nuestra incapacidad de entender la perspectiva bíblica se halla también relacionada a nuestra incapacidad natural de comprender a Dios ya que «Él hace cosas grandes que nosotros no entendemos» (Job 37:5). Dicho esto, y abordando el asunto de la elección antes de nuestro nacimiento, uno de los textos más contundentes que la enseñan se encuentra en Efesios 1:3–4, «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él». Por lo que se ve, es una doctrina justificada desde las Escrituras pues establece la elección desde la eternidad pasada.

El carácter incondicional de la elección no permite argumentar que antes de nacer hubiera existido alguna influencia para ella.

Definiendo la elección

De manera que lo correcto que se debe hacer es, primeramente, trazar una definición sobre la elección y luego considerar ciertas objeciones. Dice el teólogo Dr. Wayne Grudem, «la elección es un acto de Dios antes de la creación mediante el cual Él elige a algunas personas para ser salvas, no con base en méritos previsibles en ellos, sino porque ese es su soberano deseo»[2].

Ni fatalismo ni robots

Uno de los reparos más comunes sobre la elección tiene que ver con cierta visión fatalista que presupondría que las decisiones de los seres humanos no tienen ningún tipo de sentido o que todo se encuentra completamente organizado como por una máquina y por ende todo lo que pase ya ha sido determinado sin posibilidad de cambio alguno. Sin embargo, tal como lo enseña Efesios 1:4, «el acto de elección de Dios no fue impersonal ni mecánico, sino que estuvo impregnado de amor personal hacia aquellos a quienes escogió»[3]. Asimismo, se presenta como «el escogimiento libre y soberano de Dios, realizado en la eternidad pasada, para poner su amor en ciertos individuos y, sobre la base de nada en ellos mismos»[4]. De esta forma, el carácter incondicional de la elección no permite argumentar que antes de nacer hubiera existido alguna influencia para ella. Pablo confirma este punto en Romanos 9:10–12 al escribir que «cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor».

Cómo y qué conoce Dios

Otro de los textos fundamentales es Romanos 8:29, «porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos».
Aquí «conocer», el verbo griego proginósko, tiene que ver con «saber ya, conocer anticipadamente, escoger de antemano, escoger desde un principio[5]; está haciendo referencia a los individuos, es un «conocimiento que caracteriza a una íntima relación personal»[6]. Tanto en el contexto de Efesios 1 y Romanos 8 el amor de Dios juega un papel relevante a la hora de examinar y apreciar la doctrina de la elección a la que estamos haciendo referencia. Porque Dios no amó a algunos que parecerían mejores que otros sino que amó a algunos que al igual que todos se encontraban corrompidos naturalmente, caídos y destituidos como criaturas (Ro. 3:23). También, otro punto a tener en cuenta es que el hombre es igualmente responsable; ha sido creado a la imagen de Dios y puede tomar decisiones que son personales y verdaderas con resultados concretos.

¿Qué debemos hacer?

Es verdad, no podemos comprender la elección, pero sí podemos creer y aceptar lo que un Dios justo, bueno y santo nos dice en su Palabra. Aparte de esto, y en lugar de generar molestia, la elección desde antes de nuestro nacimiento debería hacernos mejores adoradores de Dios, humillarnos (Ro. 9:20), hacernos mucho más responsables de nuestra vida de santidad (Fil. 4:12–13) y generar en nosotros una genuina y contundente preocupación por los perdidos de modo que la evangelización caracterice la vida cotidiana y promueva una mayor diligencia para tal fin.

[1] Wayne Grudem, Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica (Miami, FL: Editorial Vida, 2007), 850.

[2] Ibíd., 836.

[3] Ibíd., 841.

[4]  MacArthur y Mayhue, Biblical DoctrineA Systematic Summary of Bible Truth, (Wheaton, IL: Crossway, 2017) , 499.

[5] Alfred E.Tuggy, Lexico griego-español del Nuevo Testamento, (El Paso, TX: Mundo Hispano, 2003), 812.

[6] MacArthur y Mayhue, Biblical Doctrine, 493.

 

Usado con permiso. Publicado originalmente en ricardodaglio.com

Ricardo Daglio (4)

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Se graduó en el Instituto Bíblico de la Unión de Centros Bíblicos, Argentina; continuó y finalizó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría y ahora está cursando su Maestría en Ministerio Bíblico (MMB) en The Master's Seminary.

Escrito por Ricardo Daglio

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