¿Fe sola… o fe viva?
La respuesta no es una contradicción, sino una complementación. Pablo habla de cómo somos salvos, y Santiago habla de cómo se evidencia esa salvación. La fe verdadera —la que salva— nunca se queda estancada en palabras o pensamientos. Una fe genuina en Jesucristo siempre produce fruto visible. Como un árbol vivo, no necesita forzarse para dar fruto: simplemente lo da porque está vivo.