Enseñado pero no persuadido
Sin embargo, es triste leerlo aunque instructivo por cierto; Joás tenía un oído para el hombre, pero no para Dios. Escuchó a Joiada y siguió sus instrucciones y dirección, y cuando éste murió, oyó a los príncipes y desamparó el mismo templo que había restaurado con tanta pasión externa. Pero cuando se trató de escuchar a los profetas enviados por Dios, su oído se cerró y mostró la verdad […]