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Señor, danos una fe así

Escrito por el 03/17/2022

Lectura: Lucas 7:1-10 (LBLA)

Cuando Jesús terminó todas sus palabras al pueblo que le oía, se fue a Capernaum. Y el siervo de cierto centurión, a quien este apreciaba mucho, estaba enfermo y a punto de morir. Al oír hablar de Jesús, el centurión envió a Él unos ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y salvara a su siervo. Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: El centurión es digno de que le concedas esto; porque él ama a nuestro pueblo y fue él quien nos edificó la sinagoga. Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti, tan solo di la palabra y mi siervo será sanado. Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: «Ve», y va; y a otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni en Israel he hallado una fe tan grande. Y cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo. www.lbla.com

Vemos en este pasaje la fe de un centurión romano que confiaba en el Dios verdadero. Lo que en esa época se conocía como un prosélito, es decir, alguien que no había nacido como judío pero había llegado a creer en el Dios de Abraham, Isaac e Israel. Tal era su fe que había sido muy generoso en la construcción de una sinagoga y era muy apreciado por los judíos.

Un siervo del centurión estaba enfermo, y vemos su rectitud en el hecho de amarlo tanto como para pedir ayuda de Jesús, de quien ha oído hablar.

Él dice: si yo, que soy un soldado, sé lo que significa obedecer, y ser obedecido, también sé que vos, que tenés una autoridad mayor a la mía simplemente ordenando que mi siervo sane podés hacerlo. Porque tu autoridad viene de Dios, y no de los hombres.

Jesús, el Hijo del Hombre, tiene autoridad sobre la muerte y la enfermedad. Es su identidad.

Y en eso confía y deposita su fe este centurión. En quién es Jesús, en Su poder y Su autoridad. Maravillosa fe, que merece el reconocimiento de Jesús.

PARA PENSAR: Anhelemos una fe como la de este centurión, que descanse plena y absolutamente en quién es Jesús.

Sebastian Winkler (143)

Sebastián Winkler. Discípulo de Jesús, esposo de Karina y papá de Julia y Emilia. Profesor de Lengua y Literatura. Miembro de la Iglesia Evangélica Bautista de General Pinto, donde sirve como maestro de Estudios Bíblicos.

El es el autor del blog: engraciaysabiduria.com


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