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El dinero y la felicidad

micCarl-Arne Hörstrandtodayagosto 1, 2022 3

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    El dinero y la felicidad Carl-Arne Hörstrand


“El dinero nunca hizo a una persona feliz ni lo hará. No hay nada en su naturaleza que pueda producir felicidad. Cuanto más posee una persona, más quiere. En vez de llenar un vacío, lo crea”.

Como seres humanos, todos tenemos una especie de lista no escrita sobre aquellas cosas que consideramos importantes, tanto en lo que se refiere a lo que deseamos tener como a aquello que anhelamos lograr en la vida. Cuestiones como el amor, la paz, la salud perdurable, verdaderos amigos, estudios, talento, clase, conocimiento, integridad, dinero, posesiones, respeto o, la que es común a prácticamente toda persona, al menos en occidente, la tan deseada felicidad.

Y esa felicidad que procuramos, para muchas personas está ligada a ciertos aspectos relacionados con algunas de las facetas de la vida que antes he mencionado, como, por ejemplo, al éxito personal, las posesiones y, ¿por qué negarlo? muchas veces, también al dinero.

A priori, la mayoría de nosotros compartimos la apreciación hecha por el expresidente de los Estados Unidos en su día, Benjamín Franklin, acerca de la total incapacidad del dinero para producir verdadera felicidad. Especulación, rencillas, odio, avaricia, envidia, robos, y hasta muerte son algunos de los efectos que sabemos arrastra consigo esa cosa llamada dinero. Sin embargo, cuando hay dinero al alcance ¿a quién no se le abren los ojos de par en par?

Qué duda cabe de que el dinero es necesario, ya que es el medio que la inmensa mayoría de nosotros utilizamos para adquirir alimentos y otros bienes, así como pagar servicios como el agua, la electricidad etc., y, de esa manera, subsistir a lo largo de nuestras vidas. Ahora bien, si alguien cree que en la abundancia del dinero podrá encontrar la felicidad, entonces, ese alguien, anda más perdido que Adán en el día de la madre. No amigo y amiga oyente, las posesiones materiales no proporcionan felicidad.

Pero quiero ir un poco más allá en mi reflexión, ya que hay quienes, habiendo descubierto esta realidad, afirman que la negación de lo material unido a una vida contemplativa son los verdaderos medios para alcanzar la felicidad. Y, aunque creo que en estos tiempos no está de más despegarse del materialismo, aislarse del mundo para dedicarse a la meditación tampoco es sinónimo de felicidad. Es cierto que en algún grado puede contribuir a brindar cierto grado paz y quietud al separarse del mundanal ruido, pero nunca será la panacea de la felicidad, y la razón de ello es sencilla:

La principal causa de la falta de felicidad está en nuestro propio interior.

Jesús dijo en una ocasión, dirigiéndose a un paralítico: «Tus pecados te son perdonados» (Marcos 2:5). Y aun cuando pudiera parecer que el verdadero inconveniente de ese hombre era su condición física, lo primero que Jesús trató en él fue su condición espiritual, y acto seguido lo sanó y se fue feliz devuelta a su casa.

Ciertamente hay muchas y varias cuestiones que influyen en nuestro estado diario de felicidad, pero si nuestra condición de enemistad con Dios, a causa del pecado, no cambia, esa felicidad nunca será plena ni duradera. Abre hoy tu vida a Jesucristo y acepta su perdón. Soy Carl, hasta siempre.


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