AD
Dedications
Jorge Reyes Rabito - Un Pacto Con Dios Bendiciones, gracias por la programacion, es de bendicion. José Montero La Visión - Del grupo Para Su Gloria A mi querido hermano Jaime Blandón. Jacqueline Guzman Sovereign Grace Music & La IBI - El Dios Que Adoramos Un saludo a los hermanos de la Iglesia Bautista Resurrección de Palacaguina

VCL

Cristo en el libro de 2 Samuel

todaymayo 28, 2024 44

Fondo
share close
AD

Michael, ven nuevamente con ustedes con el reto VCL, en el que estamos aprendiendo un versículo Cristológico de cada uno de los sesenta y seis libros de la Biblia. Ahora hemos llegado al segundo libro de Samuel 7:11, que dice de la siguiente manera:

 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.

Estas palabras proceden de la boca de Dios dirigidas al rey David. y en este versículo con la palabra linaje, Dios se refiere al Mesías. En el hebreo la palabra es Zera (?????), una palabra que significa simiente. La simiente de David es la que recibe esta bendición que su reino será afirmado, es decir, afirmado, establecido por siempre y para siempre. Entonces ha sido bien sabido por muchos siglos que este versículo tiene que ver con el Mesías y los fariseos en el día de Jesús bien sabían que el Mesías sería el hijo de David. Ya que Dios había rechazado a Saúl y a su casa real para establecer la casa Real y la dinastía del rey David. y de él procedería entonces el Mesías, El Zera (?????), la simiente de David, el hijo de David.

Ahora vemos algo interesante, cuando Jesús estaba viajando entre Jerusalén y Jericó salen dos ciegos, Uno llamado Bartimeo que gritan en voces a voz alta, ten misericordia de nosotros, hijo de David. Los que estaban en esa situación presenciando esa esa ocasión deberían haber estado riéndose dentro de sí, porque estos hombres ciegos están llamando a un carpintero de Galilea hijo de David como si fuera un rey. Como si estuviera vistiendo trajes reales y tuviera un ejército y un palacio, pero ante los ojos de los demás, lo único que pasaba por ahí era un pobre carpintero, nada más.

Obviamente están ciegos y no saben a la verdad de qué hablan. Pero viene Jesús y se acerca Bartimeo y le dice ¿Qué quieres? Quiero recobrar la vista responde el ciego, quiero ser sano y Jesús entonces lo sana, declarando que, en verdad, a pesar de que él no tiene todas esas cosas reales él era el hijo de David, el merecedor de sentarse en el trono de David, afirmando así su reino, todo a pesar de las apariencias.

Ahora, en la última semana de la vida terrenal de Jesús, antes de su crucifixión, vemos muchos encuentros con los fariseos donde chocan una y otra vez. Y vemos como una especie de contragolpe este cuando Jesús entonces, como que remata haciéndoles a ellos una pregunta para ver cómo contestan. Vemos esto en Mateo 22:41 y dice así Jesús: Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó diciendo ¿Qué pensáis del Cristo del Mesías? ¿De quién es hijo? Le dijeron de David. Y era bien sabido que el Mesías era hijo de David.

Entonces la respuesta que ellos dan es cien por ciento acertada. ÉL les dijo pues cómo David en el espíritu le llama Señor diciendo en salmo 110: “Dijo el Señor a mi Señor. Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Pues si David le llama Señor, cómo es su hijo”.

Ahora tenemos que saber en esta cultura que el hijo nunca es mayor que su padre. Mucho menos de su abuelo, su bisabuelo, el hijo siempre es más pequeño, menos importante menos potente. El padre es lo máximo. Entonces para los judíos, para estos fariseos, David era lo máximo. El mejor rey, el primer rey y el mejor rey de todos los tiempos. Sí, tuvo sus tropiezos, Ciertamente, pero aun con eso lo seguían considerando como el mejor rey de todos los siglos. ¿Cómo puede ser entonces que un hijo de él le supere en importancia? Esa es la pregunta. Y Jesús dice Yo soy más importante. Yo soy mayor que David.

Ahora, si vamos a la vida de David, vamos a ver que él mismo, el mismo David reconocía este hecho que su hijo, el Mesías, iba a ser mayor en importancia, mayor en poder mayor, mayor en envergadura, en todo sentido mayor que él. En Samuel 22:51, vemos un Salmo de David, no vamos a leer el Salmo completo, pero el último versículo nos dice bastante, y di dice así:

“El salva gloriosamente a su rey, Y usa de misericordia para con su ungido, A David y a su descendencia para siempre”.

Es un poco lastimoso que el traductor aquí traduce descendencia, cuando la palabra es Zerá= Simiente. Vemos que en nuestro texto la palabra es traducida linaje, acá en 2 Samuel 22:51 traducida descendencia. Pero en el hebreo no hay diferencia. Es la palabra Zera= Simiente, hijo, a David y a su hijo para siempre, el hijo de David, el Mesías. Es decir, David sabía que el Mesías venidero era mayor que él.

Ahora, si Jesús está en cada página de la Biblia, no debería estar también en cada página de nuestra vida.

AD

Escrito por Michael Bell

Valóralo

Publicaciones similares

Comentarios de las entradas (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


AD
AD
0%