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Cristo en el libro de Salmos

todayoctubre 31, 2024 174

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Soy Michael nuevamente con ustedes con el reto VLC versículo Cristológico por libro, en el cual estamos viendo que Jesús realmente es el protagonista de todos y cada uno de los libros bíblicos. Y hemos llegado al libro de Salmos que está realmente repleto de muchísimas referencias al Mesías.

En esta oportunidad hemos escogido Salmos 22:16-18, que presenta detalles muy específicos acerca de la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo y dice de la siguiente manera:

Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.

Ahora, este Salmo es bien interesante porque Jesucristo, estando él en la cruz, pronuncia esas palabras que vienen del primer versículo de Salmo veintidós. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Es como si Jesús anunciara que este Salmo tiene que ver con su crucifixión. Y, de hecho, cuando vamos y desglosamos los detalles, vemos que eso es así.

Desde el comienzo hasta el fin habla de la crucifixión con muchos detalles. Habla, por ejemplo, de mis huesos se descoyuntado, claro, porque él está guindando, está colgado de una cruz donde le clavaron. Y también habla de la gran sed que experimentó nuestro Señor Jesús estando en la cruz.

Pero en cuanto a estos detalles, horadaban mis manos y mis pies. Ahora David vive unos novecientos años antes de Jesús y setecientos años antes de que emergiera Roma como un pueblo, que un día llegaría a ser un imperio. Y este es el pueblo que inventa la crucifixión. Antes de esto, no se conocía en el mundo antiguo la crucifixión. Ellos lo inventaron como una manera de dar un ejemplo al pueblo que se atreviera ir en contra del imperio. Este castigo cruel de ejecución se hacía públicamente. La víctima moría muy, muy lento. Agonizaba por horas, mientras luchaba por el aire, esto debido a que estando en esa posición, lo que costaba era respirar. Y eso es lo que sucedió con nuestro Señor Jesucristo.

Pero inspirado por Dios, David anticipa por siglos que esto va a suceder. Y él no tiene referencias en su entorno, en su medio ambiente como para basarse en esto, sino plena y poderosamente a través del Espíritu Santo, pronostica una práctica que ni siquiera era contemporáneo con el David que escribe esto.

Otros detalles que vemos tienen que ver con los vestidos o la ropa de nuestro Señor Jesucristo. Es notorio que todos los evangelistas mencionan que se echaron suertes sobre la ropa de Jesús. Pero Juan entra en más detalle, en capítulo diecinueve de su evangelio, él escribe de la siguiente manera: Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes una para cada soldado, porque eran cuatro soldados más el centurión.
Tomaron también su túnica, la cual era sin costura de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí no la apartamos, sino echemos suerte sobre ella, a ver de quién será.

Ellos se dieron cuenta que partir la túnica la arruinaría, entonces querían mantener la integridad de esa pieza. Esto fue para que se cumpliese la Escritura que dice: “repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi ropa echaron suertes”. Entonces yo veo esto como una doble profecía.
La profecía en cuanto a que repartieron los vestidos, la ropa de Jesús entre cuatro partes, eso no requirió de suertes, sino mira, vamos a dividirlo en cuatro partes, cada quien con su parte. Pero después viene la túnica, ¿qué vamos a hacer sobre esta pieza? Vamos a echar suertes como si fuera otra profecía. Otro detalle más y es bastante impresionante lo específico de estas profecías.

Ahora el Salmo veintidós termina con unas palabras: “Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti”. Hablando de las repercusiones de todo lo que se ha hablado en este Salmo. Es decir, de la crucifixión del Señor Jesucristo. Las consecuencias será que se volverán a Jehová todos los confines de la Tierra y todas las familias de las naciones adorarán delante de él. Porque de Jehová es el reino y él regirá las naciones. Brincando un poco al versículo treinta, vemos que: “La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.  Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto”.

Increíblemente, Dos mil años después, tú y yo que conocemos a Jesús estamos sintiendo las repercusiones todavía de lo aquí fue dicho, que el Mesías sería crucificado, muerto por los pecados del mundo. Sí, por tus pecados y por los míos.

De igual manera. Ahora, si Jesús está en cada página de la Biblia, ¿No debería estar en cada página de tu vida, Y de la mía también?

 

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Escrito por Michael Bell

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