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Obedecer, esperar, andar

todayfebrero 27, 2025 40

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“Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová, y no partían. Y cuando la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían.” – Números 9:19-20
    La liberación de Israel de la esclavitud de Egipto había sido absolutamente gloriosa y magnífica, a tal punto que Dios mismo lo describe como habiendo sacado a su pueblo “sobre alas de águilas” (Ex. 19:4). Pero una vez ocurrido esto, la responsabilidad del pueblo era obedecer, esperar y andar de acuerdo a lo que Dios les indicara.
    Una vez construido el tabernáculo, la presencia de Dios se hizo visible sobre el mismo a través de la columna de nube y de fuego, de día y de noche respectivamente. El requisito primordial era obedecer al movimiento de la misma, y la obediencia se constataba en dos sencillas áreas: Esperar y Andar, nada más. Pero las dos opciones posibles no son indicación de tarea sencilla para el corazón y solamente la fe hace viable la obediencia en cualquiera de las dos.
    ¿Qué es lo que nos ayuda a obedecer? ¿Qué es lo que hacia que el pueblo acampara o anduviera? La presencia visible de Dios. No había manera de equivocarse. No somos llamados a adelantamos a lo que creemos que es mejor o a retrasarnos por considerarlo más apropiado; somos responsables de hacer caso a la palabra de Dios.
    Quizá sea esperar una de las cosas más difíciles porque generalmente los tiempos de Dios no son los nuestros, y por esta razón el salmista con sabiduría divina escribió: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.” (Sal.37:7).
    Piensa en esto, acampar también significaba descanso, y mientras el pueblo descansaba, recuperaba fuerzas y siempre contemplaba la presencia de Dios. Los tiempos de espera son también tiempos de reposo y contemplación. Dios nos alimenta abundantemente y nos fortalece para una nueva marcha, un nuevo emprendimiento, una nueva relación; y el conocimiento que adquirimos de él en tiempos de espera es algo que jamás quedará sin aprovecharse ya que de por sí, es esta una ambición sublime a los ojos de Dios, “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová” (Jer. 9:24).
    Por tanto, obedece siempre y espera o anda según la presencia de Dios te lo indique, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Ro. 8:14).
¡Dios te bendiga!
© Copyright Ricardo Daglio – 2013

Ricardo Daglio (269)

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Se graduó en el Instituto Bíblico de la Unión de Centros Bíblicos, Argentina; continuó y finalizó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría y ahora está cursando su Maestría en Ministerio Bíblico (MMB) en The Master's Seminary.

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Escrito por Ricardo Daglio

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