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Felicidad Mentirosa

todayseptiembre 23, 2025 15

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“Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.” – Ester 5:14

Así se expresó Amán, descrito en el libro de Ester como “enemigo de los judíos”; quien se hallaba rodeado de honores reales, de riquezas y de popularidad, pero inclusive así no podía sufrir la inmutabilidad de Mardoqueo quien hacía caso omiso al mandato del rey de doblar la rodilla y honrarle como todos los demás cuando Amán pasaba por la puerta real. Todo su esplendor, su veloz ascenso, la simpatía del rey y la expectativa por ser el único invitado a cenar con el rey y la reina en el palacio, eran nada ante la firme y constante convicción de Mardoqueo de mantenerse al margen de la adulación que el pueblo le daba a este malvado Amán.

Es que la riqueza de Amán podría haberle servido a cualquier hombre humilde, pero cuando está en poder de la soberbia, el orgullo y la esperanza en este mundo pasajero, de nada sirve si se la compara con la santa sinceridad y la santa seguridad de un Mardoqueo.

Es muy instructivo para el alma espiritual observar cuando los impíos muestran transparencia en la expresión de sus labios – “de nada me sirve”- porque el alma suele olvidar fácilmente que la verdadera escala de valores es la que honra a Dios y lo eterno antes que lo humano y pasajero. Para Amán “Las riquezas (eran) su ciudad fortificada, y como un muro alto en su imaginación” (Pr. 18:11) hasta que contempló la genuina y duradera fortaleza de Mardoqueo, que provenía del cielo y de su confianza en la providencia de Dios para sostener su integridad y alimentar su lealtad hacia el Único que merece honra, gloria y reconocimiento.

“No sirve de nada” todo aquello que fomenta nuestra celebridad y prestigio cuando es colocado al lado de la trascendencia que posee el hecho de “aprender a contentarse cualquiera sea (la) situación” (Fil 4:11) y de experimentar que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Las riquezas materiales y sociales de Amán se transformaban en centavos de insondable y absoluta pobreza ante la fortuna interna de Mardoqueo.

El alma sabia y temerosa de Dios acudirá frecuentemente a la escuela del rey Salomón para aprender qué es lo que no puede satisfacer el alma – “Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu” (Ec. 1:14); y luego se sentará en la clase de Mardoqueo y recodará la sabiduría del temor de Dios que “Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.” (Pr. 3:15).

¡Dios te bendiga!

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Ricardo Daglio (269)

Ricardo estuvo pastoreando por 16 años en Salto, Uruguay. Desde el 2008 pastorea la Iglesia Bíblica de Villa Regina (UCB) en Villa Regina, Río Negro, Argentina. Está casado con Silvina y tienen tres hijos: Carolina, Lucas y Micaela. Se graduó en el Instituto Bíblico de la Unión de Centros Bíblicos, Argentina; continuó y finalizó su capacitación en el Instituto Integridad y Sabiduría y ahora está cursando su Maestría en Ministerio Bíblico (MMB) en The Master's Seminary.

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Escrito por Ricardo Daglio

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