El fin no justifica los medios
El rey David tenía un objetivo sublime y genuino: Volver el arca de Dios a un lugar central. Su amor por Dios le llevó a priorizar esta actividad por encima de cualquier otra. En su fervor y anhelo decidió que la practicidad era más importante que el mandamiento y que las formas no eran fundamentales si la motivación era la correcta. Se equivocó. Sin embargo, su filosofía errónea no le […]