Desde la misma concepción
David no estaba echando la culpa de nada a su madre. No se trataba de cómo sus padres lo trajeron al mundo, lo cual es un don de Dios para goce de cada hombre y mujer. David estaba hablando de otra cosa; él escribió este salmo luego de ser confrontado por el profeta Natán con su pecado de adulterio y homicidio.