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La Misionera del Aire - NICARAGUA

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Neblina

Carl Arne Horstran 06/08/2021

[PODCAST]

Perro y gato, de 15 a 20; gaviota, anaconda y caballo más de 25; león y dromedario casi, casi los 30, mientras que oso y lechuza, por poco los superan. Por delante, rinoceronte, elefante y pez gato, con 40, 50 y casi 60 respectivamente, viéndose tan solo superados, pero de lejos, por la incombustible tortuga gigante con sus 150. Por debajo de los 15 se halla un extraño trío formado por lobo, oveja y lucio, por delante de ardilla, zorro y sapo; y, al final, con menos de 5 años el diminuto ratón, el incansable topo, y las fugaces libélulas, las cuales, a pesar de sus escasas 24h, no tienen nada que envidiar a sus primos los efemerópteros, conocidos también como Cachipollas o, más acertadamente, Efímeros, a secas, debido a que algunos de los integrantes de esta familia apenas alcanzan los escasísimos 5 minutos de existencia.

La Biblia dice: “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”.

Aunque resulta difícil de comprender, en realidad no somos demasiado conscientes de lo extremadamente breve que es nuestro paso por este mundo. Tradicionalmente, la gente joven es la más dada a ignorar esta transitoriedad; algo, por otra parte, perfectamente comprensible. En cambio, con el transcurrir del tiempo, viendo lo vertiginosamente veloz que pasan los días, las semanas y los años, parece que las personas nos hacemos más y más conscientes de una realidad que, poco a poco, inexorablemente se nos viene encima.

Se me ocurre que la comparativa del joven es la libélula, a la cual mira con cierto desprecio, como jactándose ante ella, por las miles de generaciones de sus descendientes que verá nacer y morir a lo largo de su propia vida. El anciano, en cambio, considera que poco tiene de que alardear, ante una tortuga que, paradójicamente, aun siendo su especie sinónimo de lentitud, en años, no encuentra rival.

Entiéndeme bien. No quiero, ni mucho menos, parecer funesto por tratar este tema. Si eres joven, lo que toca es vivir ¿no es cierto? Pero, en cualquier caso, creo que, si en nuestra vida no tiene cabida la reflexión sobre una cuestión tan vital, seríamos extremadamente necios ¿no crees? Porque, en el momento de la verdad, sin importar los años que tengamos, no existe una póliza de seguros que nos garantice un solo día más de vida; ni siquiera una hora.

Vivamos con alegría, pero, sobre todo, con certeza; esa inestimable certeza que produce el hecho de conocer nuestro destino final. Cuando fuimos creados por Dios, él distinguió al ser humano por encima de todo lo demás, regalándonos la facultad de la perpetuidad; cómo aprovechar ese regalo, es una decisión enteramente nuestra. Jesús dijo: “Yo soy la resurreción y la vida”. Y también: “El que cree en mí, tiene vida eterna”. Hay decisiones que no pueden esperar, debido a la imposibilidad de predecir el futuro; Pero hoy todavía estás a tiempo. Decídete. Cree en Jesús; en él está la vida. Soy Carl, hasta siempre.