01/01/1970

Nuevamente hay voz de Dios: durante 400 años ha habido silencio de parte del Señor a Israel. No ha habido profeta en todo ese lapso. Solo les queda el vacío ritualismo del Templo, y su apego a la Ley. Y desde el desierto Dios envía su voz. Una voz que rompe con el silencio y sacude el espíritu de esta nación.