Que no te muerda el perro
Jonás lo confesó; uno puede imaginarlo en la cubierta del barco tomado de alguna amarra o soga con una mano y con la otra haciendo acústica sobre su mejilla y gritándole al capitán, ambos empapados por la tormenta y con un fuerte viento soplando, "¡Que soy hebreo y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra!" A duras penas regresando luego el capitán con […]