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Monografia

La Identidad de Jesús en el Evangelio de Marcos

todaymayo 9, 2013 162

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I. INTRODUCCION

El evangelio de Marcos, cuenta con el sello de tener un inicio impactante. Solo en ocho palabras deja aprisionado a cualquier lector con la profundidad, singularidad y unicidad de lo que se presenta. La introducción, pensada con mucho detenimiento, es sin lugar a duda, una obra maestra en cuanto a la presentación de un tema a tratar.  En ella, se desvela el inicio de algo maravilloso, de las buenas nuevas de Jesús o Salvador, aquel que es el Cristo esperado por el pueblo judío, quien a la vez es presentado como el mismo hijo de Dios.

Siendo sinceros, si nos detuviéramos a meditar sobre tan tremendas afirmaciones en el inicio de Marcos, sobre el personaje que en las siguientes páginas se va a hablar, llegaríamos a la conclusión que el súper héroe presentado, tiene suficientes títulos, poder, dignidad y divinidad, que le permitiría ser identificado de una sola vez por aquellos con que este tuviera contacto.

Sin embargo, el evangelio de Marcos se caracteriza por contener en él una serie de situaciones donde aquellos que miraron los hechos, milagros y prodigios del Mesías – Dios anunciado por el evangelista, en su totalidad terminan preguntando ¿Quién es este? Los hechos portentosos del personaje central no logran esclarecer quien es el mismo. Por otro lado, corriendo de una forma paralela a la incapacidad de poder identificar al personaje, Marcos nos deja ver que solo Dios mismo o los seres espirituales (En este caso demonios) son capaces de saber quién es aquel que tenemos al frente.

Es así que, la identidad de Jesús aunque es presentada al inicio del escrito, no es comprendida por aquellos que lo vieron en acción. Por otro lado, la identidad de Jesús, si es declarada por medio de los demonios y además por medio del Dios Padre quien esta principalmente interesado que se conozca la identidad de su hijo amado, aquel tantas veces prometido al pueblo por medio de las Escrituras.

II. LA IDENTIDAD DE JESUS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Es bien interesante notar que Marcos quiere que sus lectores de una vez sepan que su tratado hablara del ser más importante del universo. Sin duda, esta novela valía la pena leerla, esta película valía la pena pagar por verla. Pero lo que no se esperaría, es la tan difícil identificación del personaje por parte de los involucrados.

Y es que la identidad de Jesús como Mesías e hijo de Dios ha sido una revelación progresiva en las Sagradas Escrituras. Para Marcos, Jesús es aquel prometido en el Antiguo Testamento. El versículo 1.2 proveniente de Isaías, marca la relación profunda de Jesús con el Antiguo Testamento, este había sido profetizado y el profeta Juan aparece en medio de la historia para preparar camino para aquel a quien Marcos acaba de presentar.

Pistas sobre la identidad de Jesús en Isaías.

Para Isaías es claro que Jesús el llamado Mesías e hijo de Dios en el versículo 1:1 es además Señor (Mr. 2.2). La misma transliteración del nombre de Dios usado muchas veces en el AT, el Adonaí es usado aca. Es por eso, que en Isaías 9:6 el niño que es nacido tiene todas las características de Jesús en Marcos 1:1, en ambos pasajes hay buenas nuevas, también en ambos el ser es divino, en ambos el Mesías es claro pues tendrá un reino eterno, reinando sobre el trono de David. Sin embargo, siempre debemos de tener en mente, que para los escritores del AT esta descripción dada por Isaías era en cierta forma un misterio, que solo con la aparición, ministerio, muerte y resurrección de Jesús fue comprendida.

Acá comienzan las pistas sobre la identidad de Jesús.

Además debemos de recordar, que la primera pista objetiva de un Mesías o ungido, que gobernaría en el trono de David la hayamos en si más atrás en la historia del AT, siempre teniendo matices únicos, bien dice un escritor sobre el tema: “Cuando Dios prometió a David que el trono y el cetro quedarían siempre dentro de su familia (2 S. 7:13), el término «ungido» adquirió el sentido particular de «representante de la línea real de David»[1] Es acá donde la idea de un Mesías, un ungido por Dios se inicia y desarrolla, siempre con las limitaciones de no saber cómo identificarlo cuando aparezca, lo que hacia la espera más angustiosa.

La identidad de Jesús en los Salmos.

Para el salmista, quien da muchas pistas acerca del personaje ansiado y misterioso, el ungido o Mesías de Dios, es uno que batalla al lado de Dios (Sal. 2:2). Con más acierto, el Mesías  es presentado como aquel que llenara de gloria y además de alegría al pueblo de Israel, allí en medio de Sion, si “Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido[2] Por eso, no era difícil de confundirse al querer encontrar al prometido de Israel.

La identidad de Jesús según Jeremías.

Tal vez el que más batallo en reconocer al Mesías de Dios fue el profeta Jeremías. A él se le dio una promesa sobre el futuro reino de este poderoso rey. El profeta en los versos 23.5-6 se le da a saber que había un día bueno, donde David tendría un renuevo, habría felicidad en Israel, salvación, paz y además expresa que el rey esperado, el Mesías seria llamado “Jehová, justicia nuestra”. Acá la divinidad del Mesías es claramente expresada, ahora resulta que el rey además es llamado Dios. Son este tipo de situaciones en la revelación que creaban confusión a la hora de buscar cómo identificarle. Era hombre, pero además era Dios.

Los lamentos en la esperada aparición y encuentro del esperamos rey, se comenzaron a asomar con la tardanza. La opresión del pueblo de Israel, sobre todo el cautiverio, vuelve de cabeza al profeta llorón. El Mesías y las buenas nuevas de salvación habían  fallado, con llantos dice: “El aliento de nuestras vidas, el ungido de Jehová, De quien habíamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las naciones, fue apresado en sus lazos”[3]. Jeremías interpreta que algo había salido mal, el Mesías había fracasado.

La identidad de Jesús según Miqueas y Daniel.

No menos intrigante para la identificación de Jesús en el Antiguo Testamento, es el pasaje de Miqueas 5:1-5. Nuevamente, el problema recae en lo humano y divino del Mesías prometido. Para Miqueas, el rey Mesías es humano, pues procederá de Belén, pero a la vez es divino pues sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Este concepto, si lo ponemos a la par de Daniel 9:25-26 donde claramente se habla de la muerte del Mesías, hacía que identificarlo fuera un reto. Si era humano, no habría mucho problema en que muriera, pero si era divino, ¿dónde calzaba la divinidad anunciada en tantos pasajes? Si el reino era eterno, ¿cómo podría morir el rey del reino?

Así que, el Antiguo Testamento está lleno de tantos pasajes que daban pistas acerca del Mesías esperado, en cierta forma lejos de aclarar su identidad, misión y poder, hacían un tanto confuso a dicho personaje. Seria humano, pero se le llama Dios, tendría un reino eterno, pero además moriría, seria poderoso, pero había fracasado. La identidad nublosa del Mesías, daría la base para las dudas que se presentan en el libro de Marcos. Este lo identifica como el prometido del AT, el Mesías salvador, hijo de Dios, por consiguiente divino, pero además aquel que ningún hombre logro identificar según El, si no fuera por la intervención divina.

III. LA IDENTIDAD DE JESUS EN EL NUEVO TESTAMENTO

Aunque el Antiguo Testamento da las bases para el esperado Mesías, es en el Nuevo Testamento donde vemos el cumplimiento y el entendimiento completo de las profecías acerca de este maravilloso ser. Sin embargo, en el evangelio de Marco es notorio observar como existe una incomprensión e incapacidad de determinar quién es Jesús, pero a la vez corre igualmente una línea fina donde otros si son capaces de reconocerlo. El evangelista dice que es el Salvador, Mesías e hijo de Dios, pero a la vez muestra la incapacidad de identificarlo con exactitud.

¿Quien es Este?

Para este evangelio, Jesús en el indescifrable de la película, indescifrable para la mente pecadora humana. Chistosamente, Marcos presenta a casi todos los extractos de la sociedad, entre aquellos incapaces de saber quién es Jesús.

Los Fariseos no saben

Los sabios de la época tienen en el cap. 2 de Marcos el primer encuentro con el Mesías, hijo de Dios. Jesús hace una declaración e inmediatamente estos preguntan ¿Quién puede personar pecados, sino Dios? (Mr. 2.8) La aseveración de Jesús con respecto a su identidad no tiene cabida en aquellos que son considerados entre los más conocedores de la Palabra de Dios. ¿Perdonar pecados? solo Dios puede, ellos mismos le dan crédito a la presentación dada sobre Jesús en Marcos 1:1 donde Jesús en el hijo de Dios. Los fariseos fallan al identificarlo, porque miran a un humano, ¿cómo puede ser Dios? El mismo conflicto del Antiguo Testamento se presenta en el Nuevo Testamento.

Los Discípulos no saben

Marcos sigue desarrollando el tema sobre la incapacidad de saber quién en Jesús. Navegando los discípulos con aquel que llamaban el maestro, son sorprendidos por una tormenta y un inminente fracaso, pero además con una poderosa intervención de Jesús calmando la tempestad. Nuevamente la imposibilidad sobre su identidad se deja ver: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? [4] Los mismo discípulo que habían visto la sanidad del paralitico, ahora tienen un problema igual, solo que con un análisis diferente, ¿Cómo puede la naturaleza obedecerle? ¿Quién es este?

Los vecinos tampoco saben

Tal vez las personas que mejor podrían identificar a Jesús en Marcos, serian aquellos que le conocieron de niño. Los que lo miraron crecer, desarrollar habilidades  en su residencia en Nazaret. Sin embargo, para Marcos (6:2-3) esta posibilidad en nula. Cuando Jesús se presenta a predicar las buenas nuevas en una sinagoga, la gente que le conoce se admira, a tal grado que lo desconocen. ¿De dónde viene el poder de este? ¿La sabiduría? ¿Los milagros? Algo era notorio, conocían a Jesús, aquel niño que corría en las calles de la vecindad, a este que tienen acá, aunque parece el mismo, no saben quién es a tal grado que el escritor dice que se escandalizaban por él. Acá miramos, como la identidad de Jesús aún entre sus conocidos se hace difícil, no sabemos.

Herodes no sabe, ni los demás (Un Rey)

Identidad de Jesús en el evangelio de Marcos, también toca al rey del momento. Era importante saber quién era aquella persona por la cual se hacían milagros. Herodes, oye que Jesús era famoso por sus hechos (6:14) e inmediatamente trata de identificarlo con  Juan el Bautista. Es que descubrir quién es Jesús, se volvió en sus tiempos, como una obsesión que pocos lograron saciar. La palabra del Rey podría ser considerada como verídica, sin embargo, el núcleo cercano a este inmediatamente expresa que había otras posibilidades, el evangelista observa que Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas”[5] Quien será Jesús, a pesar del tiempo se vuelve un enigma, más enigmático y difícil de resolver.

Los discípulos nuevamente no saben

Marcos tiene bien definida la intención de hacernos ver cuán impactante fue la vida de Jesús. Las ganas de saber quién era es notoria, continua y muchas veces necia. Los discípulos, ya tenían varios meses de estar con Jesús, habían visto su poder, sus prodigios, pero aun en situaciones difíciles les era imposible identificarle. Estando en medio de una nueva tormenta, Jesús quien no había navegado con ellos, se acerca caminando sobre las aguas (6:49)  e inmediatamente, la confusión aflora al no poder identificarlo. Gritas asustados de miedo “Un fantasma” lo interesante del pasaje es que Marcos dice en el verso 6:50 que “Todos le veían”. Doce pares de ojos mirando al Salvador venir para rescatarles, pero la mente de aquellos se nublo. Se podría decir con certeza, que el problema para poder identificarle recaí sobre la verdad de que este es un hombre, pero hace cosas que solo Dios puede hacer.

El secreto,  en cierta forma para poder saber quién es Jesús, estaba más que todo ligado a un tema principal, Dios se había hecho carne y el pueblo no podía comprenderlo.

El pueblo en general no sabe

Es de suma importancia para este estudio reconocer, que Jesús estaba consciente de que la gente tenía problemas para identificarlo. El pueblo quería saber quién era el,  y Marcos comienza su evangelio diciéndonos que es el Salvador- Mesías- Hijo de Dios. Jesús mismo entendiendo lo que pasa,  hace la pregunta que circulaba “¿Quién dicen los hombres que soy yo?” (Mr. 7:27) al instante, la respuesta es la misma: “Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas” (Mr. 8.28). La confusión era evidente en todo Israel, los hechos de este hombre nos consternan y aunque tratamos de etiquetarlo es imposible ponernos de acuerdo.

Los Sacerdotes no tienen ni idea

A medida que el ministerio de Jesús se va acercando a su fin, saber quién es él se ha vuelto una obsesión y un problema general. Ha tocado a sabios, reyes, sus discípulos y pueblo en general. Ahora Marcos de una forma extraordinaria, como dejando esto para nuestra sorpresa, nos introduce a aquellos que si deberían de saber quién es Jesús.

Recordemos que las Escrituras del Antiguo Testamento daban las pistas y para Marcos Jesús es el Mesías prometido en el AT. Pero solo aquellos que por ministerio interpretaban las Escrituras tenían más facilidad de responder la incógnita sobre ¿Quien este esté? Sin embargo, para dejarnos fríos, los expertos en la ley tampoco saben quién es Jesús. Marcos nos presenta a los dos grupos más importantes: los sacerdotes principales y el sumo sacerdote quienes también a como el puedo se preguntan ¿Quién es este?

Marcos nos hace ver la preocupación de los principales sacerdotes, quienes al ver como Jesús con gran autoridad y determinación limpia con celo santo la casa de oración. Esto produce en ellos el mismo sentir que en todo el pueblo, ¿Quién será este? Y se acercan a Jesús formulando la siguiente pregunta: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas? [6]. Jesús ya había respondido una de las preguntas al usar las Escrituras como base, Dios le había dado la autoridad. Pero ¿con que autoridad? ¿De dónde sacas el poder, de donde la osadía, de donde la fortaleza para esta acción que le podía costar la vida? Esto perturbaba la mente de las autoridades judías ante la presencia de Jesús. No sabían quién era el, pero deseaban saberlo.

El Sumo Sacerdote, el desenlace de la verdad

Podríamos decir, que en todo el ministerio de Jesús, la pregunta sobre ¿Quién es este? No fue resuelta, sino al final del ministerio de nuestro Salvador. Ahora frente a la máxima autoridad Judía, el desenlace de la verdad, sobre quien es él llega a su fin. Jesús a unas horas de sufrir en la cruz del Calvario se encuentra ante la máxima autoridad del pueblo judío, el Sumo Sacerdote (Mr. 14.61)

Sería lógico, que el máximo líder del pueblo, por su conexión con Dios por medio de su ministerio, fuera capaz de identificar quien era Jesús. Pero nuevamente, la historia se repite, este igualmente se ve en la penosa situación de que no sabe quién es Jesús. El juicio en contra del Señor se llevaba a cabo y después de varios interrogatorios, los verdugos llevaron a la conclusión de que no sabían qué hacer con este hombre que tenía al frente. De forma irónica a mi ver, el más sabio del pueblo es el único que se anima por primera vez a preguntarle a aquel hombre ¿Quién eres tú? Marcos, de una forma magistral casi termina su evangelio de la misma forma que los había comenzado.

La afirmación de quien es Jesús al inicio del evangelio es exactamente la pregunta que formula el Sumo Sacerdote “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” (Mr. 14:61). Marcos comienza diciendo que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios. Solo hasta este punto del evangelio es que el dilema es resuelto, no por la mano del hombre sino que el mismo personaje confirma lo que todos querían saber por tres largos años, “Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.[7]

Lo triste de esta historia, es que la  respuesta tan deseada es recibida de forma negativa, nuevamente la ironía florece en el evangelio de Marcos. No era eso lo que querían saber, ya se los dije, pero ahora no lo creen. Es importante notar, que solo en este pasaje es que se da a conocer plenamente quien es Jesús. En algunos pasajes, se dice que es el  Mesías, en otros que él es el hijo de Dios, pero las dos cosas a la vez solo en este pasaje se encuentran a la vez.

Se quien es Este

Interesantemente como hemos observado más de una vez en este ensayo, sobre uno de los temas centrales del evangelio: ¿Quién es Jesús?  Es que este comienza dándonos los detalles sobre quién es el personaje central al inicio, y continua su desarrollo en un desconocimiento total de su persona. Se nota que el hombre es incapaz de conocer quién es Jesús, es así que al final Jesús mismo contesta la pregunta de la misma forma que comienza en el evangelio, dando a conocer que él es el Mesías – Dios.

La confirmación celestial en el bautismo de Jesús.

Pero como notamos en nuestra introducción, se ve desde el mismo inicio de Marcos que Dios Padre estaba siempre dando pistas de quien era aquel varón. La primera vez que se nos dice en Marcos quienes es Jesús, lo encontramos en el mismo inicio del evangelio cuando Jesús fue bautizado por Juan el bautista. En el acto se oye una voz del cielo que dice: “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”[8]. Debemos de notar, que Marcos dice que Jesús es Mesías, pero además hijo de Dios. Curiosamente, como mencionamos, los hombres miraban en Jesús  al Mesías que se habían formado en la mente, sin embargo no podían ver en el a Dios. Era imposible e impensable que Dios se haya encarnado. Es así que Dios Padre en todo el evangelio se encarga con palabras audibles de confirmar quien es Jesús.

La confirmación celestial en la transfiguración.

La segunda vez que Dios Padre interviene clarificando quien es Jesús lo encontramos en Marcos 9:7. Allí es cuando pasa la transfiguración de Jesús y el encuentro con los tres seres celestiales. Nuevamente Dios Padre dice: “Este es mi Hijo amado; a él oíd”[9]. Observemos que los seres celestiales saben quién es Jesús, Dios confirma quien es Jesús, pero los discípulos que le acompañan no lo saben.

La confirmación celestial dada a Pedro.

La última vez que Dios Padre dice quién era realmente Jesús, lo encontramos en Marcos 8:27. Acá Jesús mismo le pregunta quien creían ellos que era Jesús, Pedro respondió: “Tu eres el Cristo”. Aunque Marcos no se toma el tiempo de comentar mucho este pasaje, por cuestiones de confirmar que solo Dios Padre podría saber quién era Jesús, usaremos a Mateo. Este evangelista graba la misma historia de esta forma: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”[10]. Nótese que Jesús le dice a Pedro, lo sabes por una razón, Dios te lo revelo.

Es también importante tener en cuenta, que acá estamos a la mitad del evangelio de Marcos. Y es acá mismo donde también notamos, que de alguna manera, Jesús no quería que los demás se dieran cuenta quien era el, su círculo cercano lo sabía, pero para el pueblo en general estaba velado. Esto, explica claramente porque el tema del desconocimiento de la identidad de Jesús es tan obvio. Solo Dios es capaz de revelarse a sí mismo. Si Dios no se da a conocer, el hombre es incapaz de hacerlo. “Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno” [11]

Tambien sabemos quien es este.

Los demonios saben a medias quién es Jesús.

También es se suma importancia mencionar, que habían unos seres que nunca desconocieron quien era Jesús de cierta forma. Para Marcos, los demonios tienen conocimiento incompleto de quien es Jesús. No lo reconocen como el Mesías, pero si lo reconocen como el Hijo de Dios.

Por lo menos tres veces, se menciona que los demonios conocen quien es Jesús. Comenzando en Mr. 1:24, el evangelista menciona a un hombre que está en la sinagoga escuchando a Jesús, este tiene un “Espíritu Inmundo” que al ver a Jesús dice: “¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios”[12] Es obvio que son varios y que además saben que hay una falta en ellos que amerita un castigo.

La segunda vez que encontramos a demonios identificando a Jesús como el hijo de Dios, está en Mr. 3:12. Allí los “Espíritus inmundos, se postran ante él, y exclaman: Tu eres el Hijo de Dios. Marcos menciona a la misma clase de demonios, que tienen reverencia hacia Jesús y que inmediatamente lo reconocen como el Hijo de Dios.

La tercera vez que un demonio o espíritu inmundo reconoce a Jesús, lo encontramos en el capítulo 5 de Marcos. El endemoniado Gadareno mira a Jesús se postra ante él, clama a gran voz y dice: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?[13] Nuevamente se menciona al mismo tipo de demonio, uno inmundo, quien rinde reverencia a Jesús, tiene miedo y además lo reconoce como el Hijo de Dios.

De estos tres ejemplos podemos rescatar algunas cosas que nos ayudaran a entender porque si todos los demás no sabían a ciencia cierta quien es Jesús, porque los demonios si lo saben. Bueno acá algunas observaciones que pueden satisfacer nuestra inquietud:

Los demonios saben a medias.

Los hombres querían reconocer en Jesús al Mesías, pero no al hijo de Dios. Por otro lado, los demonios no mencionan nada de la relación de Jesús con el Mesías, pero sí reconocen que es el Hijo de Dios. 2. El temor, reverencia y angustia notada en los demonios fue general denotando una culpa ante el Dios que reconocieron 3.El mismo tipo de demonio es mencionado en Marcos posesionándose de las personas, eran Ángeles caídos. 4. Por último y que tal vez nos ayude a entender de donde venía este conocimiento preciso de la deidad de Jesús por los demonios, es que estos un día fueron Ángeles que contemplaron a Dios en su majestad. Ante el trono de Dios, se postraban siempre y contemplaban a las tres personas de la Trinidad. Sin duda alguna, estos pasajes vienen a dar más evidencia de la Trinidad en Dios, ellos tenían acceso, lo conocían bien, y aun en si rebeldía y situación actual de futura condenación eterna, reconocen su poder, majestad a tal grado que claman, gritan y se postran de miedo ante el Hijo de Dios. Esto explica, porque los demonios no fracasaron en conocer que Jesús era el Hijo del Dios Altísimo, lo conocían desde hace mucho tiempo.

Conocimiento por inferencia o profecía sobre quien es Jesús.

Para terminar este ensayo, sobre el enigmático problema sobre quien era verdaderamente el carpintero de Nazaret, creemos que es justo mencionar tres pasajes más (Hay varios mas) donde personas intervienen y parece que ellos conocen quien es Jesús.

“Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” [14] Acá este ciego, oye que Jesús es hace muchos milagros, en su ceguera física, diferente de la ceguera espiritual que si vieron las maravillas del maestro, este se vuelta y por inferencia de lo oído deduce que este es el hijo de David, o el Mesías. Sin embargo, esta afirmación no nos dice que él estuviera seguro de quien era Jesús, sino sé que en su desesperanza, encontró esperanza, pero nótese que nunca dice que Jesús es el Hijo de Dios.

En Marcos 11:9-10 mientras Jesús entraba en Jerusalén, la población dice “Bendito el que viene en el nombre del Señor, bendito el reino de nuestro padre David que viene” Seria fácil decir que estos habían al fin identificado a Jesús, sin embargo este episodio en especial era el cumplimiento de por lo menos dos profecías del AT. Sabemos que este pasaje responde a esta verdad, pues tres días después, este mismo pueblo que lo recibe con alegría grita ante Pilato que lo crucifiquen.

La ultima mención de alguien que dice conocer a Jesús, lo encontramos en la persona de un centurión que frente a Jesús y al ver todo lo que sucede al momento de que este muere por nuestros pecados, llega a la conclusión, infiere y expresa: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” [15] . La última vez que se menciona la identidad de Jesús, también por la inferencia tiene un tremendo error, no era el hijo de Dios, ES el Hijo de Dios Todopoderoso que se levantara de los muertos en tres días. Solo después de la resurrección, es que los discípulos entienden a plenitud quien es Jesús, el Mesías Salvador e Hijo de Dios, quien murió para darnos vida.

IV. CONCLUSION

A través de estas páginas hemos visto cómo se desarrolla un tema que a apasiona a Marcos. Saber quién es Jesús se vuelve como el eje por el cual gira todo su tratado y que envuelve a todas las personas de todos los extractos en Israel. Tanto líderes, reyes, sacerdotes, pueblo en general no hayan como distinguir quien es aquel personaje hacedor de milagros.

Por otro lado, en un eje paralelo al desconocimiento de la persona de Jesucristo por parte de los seres humanos, se mueven personajes espirituales que si conocen quien es aquel. Para Marcos obvio que el único que conoce a perfección quien es Jesús es el creador de los cielos y la tierra, Dios Padre. Este lo identifica como Mesías y además como Su hijo. También notamos, que aparte de Dios Padre, solamente el mismo Jesús conoce quien es verdaderamente él. En Marco solo Dios Padre y Dios hijo revelan quien es Jesús, en compañía del Espíritu Santo en el bautismo de Juan.

A la vez, el evangelista nos deja ver que los demonios conocen en parte quien es Jesús, pues contemplaron a este muchísimas veces antes cuando eran Ángeles servidores de Dios. Allí día y noche contemplaban y adoraban a la Trinidad de Dios. El Hijo de Dios les es conocido, le tienen temor y pavor siempre. Sin embargo, conocen su deidad, lo llaman Hijo de Dios, pero les es desconocido que este además es a la vez el Mesías prometido al pueblo de Israel.

Es así como el evangelista nos lleva por un viaje sin igual, para conocer al ser más importante del universo. Saber quién es el no es fácil y solo es posible si Dios mismo lo da a revelar. El que Marcos presenta desde el inicio como el Mesías – Hijo de Dios, es aquel que al final, muere, es sepultado, pero que resucita a los tres días, probando que nadie sabía realmente su identidad. Gracias damos a Dios por permitirnos por medio de su Espíritu y su Palabra el saber quién es aquel que consterno a tantos con la pregunta ¿Quién es Este?

A Dios sea la gloria por los siglos de los siglos, en quien descansa todo conocimiento, poder y gloria. Quien es digno de nuestra adoración, admiración, reverencia y amor. Aquel que un día nos ilumino en la persona de su hijo, tocando nuestros corazones, convenciéndonos e invitándonos a cambiar de vida, de dirección de eternidad, aquel día cuando nos dirigió y presento a Jesucristo. Gracias, porque ahora sabemos quién es Jesús. Amen.

V. BIBLIOGRAFIA

Evans, C. A. (2001). Vol. 34B: Mark 8:27–16:20. Word Biblical Commentary. Dallas: Word, Incorporated.

El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 1: San Mateo, San Marcos, San Lucas. 1995 (J. F. Walvoord & R. B. Zuck, Ed.). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.

Freeman, J. M., & Chadwick, H. J. (1998). Manners & customs of the Bible. North Brunswick, NJ: Bridge-Logos Publishers.

Hendriksen, W. (1998). Comentario al Nuevo Testamento: El Evangelio según San Marcos. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

Logos Bible Software 5 (2013). Bellingham: WA

Lockward, A. (1999). Nuevo diccionario de la Biblia. Miami: Editorial Unilit.

Lacueva, F. (2001). Diccionario teológico ilustrado (1. ed. española.). Tarrasa, Barcelona: Clie.

Reina Valera Revisada (1960). 1998. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

Thielman, F. (2006). Teología del Nuevo Testamento: Síntesis del Canon del Nuevo Testamento. Miami, FL: Editorial Vida.

The New Testament in the original Greek: Byzantine Textform 2005, with morphology. 2006. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

Ventura, S. V. (1985). Nuevo diccionario bíblico ilustrado. TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

 

[1] Ventura, S. V. (1985). Nuevo diccionario bíblico ilustrado (754). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

[2] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Sal 132.17). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[3] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Lm 4.20). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[4] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 4.41). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[5] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr 6.14–15). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[6] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr 11.28). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[7] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 14.61–62). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[8] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 1.11). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[9] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 9.7). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[10] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mt 16.16–17). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[11] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 8.27–30). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[12] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 1.24). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[13] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr 5.7). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[14] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 10.47–48). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

[15] Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mr. 15.39). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.

Jaime Blandón Olivera (96)

Jaime Blandón es oriundo de Nicaragua, misionero plantador de iglesias. Casado con Jacqueline Guzmán, con quien a procreado dos hijos: Jaimeline (12) James (11).
Actualmente se desempeña como Director de 516 Now Inc. Posee una licenciatura en Estudios Bíblicos del Rio Grande Bible Institute, MBA en Dirección y Administración de Empresas con énfasis en desarrollo de Proyectos del EUDE . Master en Ministerio Pastoral del Midwestern Baptist Theological Seminary.

Es uno de los fundadores de Radio Stereo Resurrección.

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Escrito por Jaime Blandón Olivera

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