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Un día a la vez

Ojo por ojo, diente por diente ¿qué significa?

todayenero 24, 2023 4

Fondo
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Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

Éxodo 21:23-25

Cuando era niño soñaba con que mi poder fuera ser invisible. Vivo en un país golpeado por la guerra de guerrillas y lleno de malas noticias en mi época; mi sueño era un día poder acabar con todos ellos sin que ni siquiera pudieran verme. Lo admito, no son los pensamientos que un niño debería tener, pero era el resultado de ese deseo por venganza que hay arraigado en nuestros corazones desde que nacemos.

Este es otro famoso pasaje de las Escrituras, es usado en muchos contextos incluso en el día de hoy como una forma de justificar la venganza; sin embargo este pasaje inicialmente no tenía ese intención. Las leyes que Dios había dado al pueblo de Israel debían ser administradas por jueces, ellos se encargaban que cada persona que cometía una falta recibiera el castigo adecuado y no dejar espacio así para la revancha por parte del ofendido, ni para el reclamo por un trato injusto de parte del castigado; en esa forma de gobierno, cuando una persona hería a otra, en este caso particular si se trataba de una mujer embarazada que sufría daño ella o el bebé; el esposo de la mujer afectada podía pedir a los jueces un castigo equitativo, es decir, de acuerdo con la falta; ni mas ni menos. Si el bebé perdía la vida, debía pagarse con la vida, si perdía su ojo, con un ojo y así.

Como vemos, esta ley no era un instrumento de venganza personal, como quiera que sea debía haber un juez que pudiera asignar la pena, no podía hacerse de manera arbitraria o personal. Esto nos da un principio que incluso es usado hoy en los sistemas de justicia; al no tener nosotros ahora un gobierno estrictamente teocrático, cada país en el que vivimos desarrolla leyes que pueden y deben ser aplicadas con justicia; pero hay algo más, esa figura de un juez, de un tercero que es el que evalúa el daño; esto es importante porque eso nos guarda a nosotros del deseo de venganza.

Dios es el juez y ante él debe ir toda persona un día; él juzgará con suprema justicia, pero gracias a Dios que ese mismo juez que debía condenarnos, él mismo ha pagado el precio de nuestra culpa y nos ha absuelto por medio de la fe. Así que ahora no somos reconciliados, sino que no tenemos razón alguna para tomar venganza por nuestra propia cuenta.

Dejemos la justicia y la venganza a un tercero que juzgará equitativamente, uno que dará a cada uno según sus obras y no dañemos nuestros corazones albergando odios y rencillas que pueden convertirse en raíces de amargura. Él Señor dijo, mía es la venganza, yo pagaré. Nosotros, por lo pronto, mantengamos tranquilos y confiados en que ese Dios hará perfecta justicia.

Jacobis Aldana (94)

Pastor y plantador de iglesias en Santa Marta, Colombia, es Licenciado en Artes y Estudios Teológicos del Miami International Seminary (MINTS). Sirve como Director Editorial de Soldados de Jesucristo y como director de la fundación de Estudios Bíblicos Alfa y Omega. Jacobis además es miembro fundador de la Red de iglesias Bíblicas del Caribe Colombiano. Está casado con Keila y es padre De Santiago y Jacobo.

Escrito por Jacobis Aldana

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