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Cristo en el libro de 1 de Reyes

todayjunio 3, 2024 36

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Soy Michael Bell nuevamente con ustedes en El Reto VCL, en el cual estamos aprendiendo un versículo Cristológico de cada uno de los sesenta y seis libros de la Biblia. Y de esta forma, demostrando que Jesús realmente es el protagonista de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis

Ahora hemos llegado al primer libro de Reyes 8:19 que dice de la siguiente manera:

“Pero tú no edificará la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos. ÉL edificará casa a mi nombre”

Acá Salomón está citando palabras dichas por Dios a su padre David. David había anhelado fuertemente con todo su corazón construir el templo de Dios. Recién había traído el Arca a Jerusalén, también había almacenado materiales para la construcción del templo. Había reorganizado los levitas para la adoración y el buen manejo del templo.  Pero Dios no permitió que él construyera el templo, sino un hijo que saldría de sus lomos.

La primera reacción seria pensar que este que construiría el templo tiene que ser Salomón. De repente pensaríamos, si hubiéramos vivido en esa época, que Salomón debe ser el Mesías porque él es hijo de David y él al final fue el constructor de la casa de Jehová. Y estaríamos acertando hasta cierto punto, hasta que vemos que Salomón se aparta de Dios.

Este empieza a entrar en idolatría con las mujeres extranjeras con las cuales él se había casado. Y nos damos cuenta de que, a fin de cuentas, Salomón no puede ser el Mesías. Y no lo es, porque el hijo que saldría de los lomos de David es una referencia a Jesucristo. Este construiría un templo eterno, no como el templo que construyó Salomón, que al final termina en desastre.

Este templo en su época era una de las maravillas del mundo antiguo. Cubierto de oro, hecho de piedras talladas increíblemente inmensas, de grandes vigas, de un tamaño enorme que achicaba el pequeño tabernáculo que habían usado en el desierto. Aquí estaba un templo majestuoso que duró casi quinientos años.

Hasta que Nabucodonosor en el año 605, después en 597 y por último en el 586, invade Judá y termina arrasando, destruyendo, tumbando este templo y quemándolos. Allí entendemos que Dios no puede estar habitando entonces en dicha casa. Porque si Dios omnipotente estuviera defendiendo su casa, entonces nadie pudiera tumbarlo o quemarlo.

El mismo Salomón, había dudado de la posibilidad de que un Dios omnipotente, pudiera vivir en un templo hecho por manos de hombre, y la verdad es que no. Pero siglos después vemos que llega Jesucristo con las palabras “Yo edificaré mi iglesia”. Como vemos, no estamos hablando de piedras, sino de piedras vivas, de seres humanos. Y entonces Jesús construirá un templo mejor y mayor que este templo que fue destruido. Un templo hecho de seres humanos salvos por gracia.

Es acá que entendemos, por qué en el desierto Dios quiso que, al acampar las tribus, él quería estar justo en medio de todas las tiendas con su tabernáculo. Y por qué cuando invadieron al pueblo de Israel, por qué él quiso levantar un templo ahí en medio de su pueblo. Porque él quería habitar en medio de su pueblo.

Y ahora en la iglesia, nosotros que somos el templo de Dios, porque el espíritu de Dios mora individual y colectivamente en medio de nosotros, nosotros entonces conformamos ese templo. Si echamos un vistazo al último capítulo de la Biblia, Apocalipsis 22, vemos un comentario algo extraño, que dice que allá en el nuevo cielo y la nueva tierra no hay templo. ¿Por qué? Porque Dios habita en su pueblo. Es decir, que nosotros, los creyentes de todas las edades, que para ese momento estaremos reunidos con Dios, conformamos el gran templo de Dios, Dios habitando en su pueblo. Y ahí veremos que el hijo de Dios Jesucristo, por cierto, habrá construido la casa de Dios que se menciona en nuestro versículo.

Ahora, si Cristo está en cada página de la Biblia, ¿no debería estar también cada página de tu vida y la mía?

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Escrito por Michael Bell

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