Listeners:
Principales oyentes:
play_arrow
Radio Stereo Resurrección La Misionera del Aire - NICARAGUA
play_arrow
Cuando nos sentimos condenados Dr. Charles Stanley
play_arrow
Esdras 9:9-10 Radio Stereo Resurrección
1 Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. 2 Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado; 3 y en su avaricia os explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida. 4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio; 5 si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos; 6 si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después; 7 si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos 8 (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos),9 el Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio.
Un momento trascendental en la historia de la redención. El pecado del pueblo había llegado a un nivel tal que la gloria de Dios abandona su templo (Ezequiel 10). Esto es algo extremadamente solemne: la presencia que había llenado el tabernáculo y el templo ahora se retira por causa de la idolatría, la injusticia y la indiferencia del pueblo.
Y aun así, en medio del juicio, Dios promete esperanza.
En el capítulo 11, Él declara que dará un nuevo corazón y un espíritu nuevo a su pueblo. Dios no solo perdona: transforma.
Ezequiel 9
3 Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura;
4 y el SEÑOR le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella. 9 Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversión; porque dicen: «El SEÑOR ha abandonado la tierra, el SEÑOR nada ve».
18 Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones. 19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,20 para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Cuando Pedro escribe estas palabras, él quiere que la iglesia entienda algo esencial: Dios no juega con el pecado. El pecado destruye, engaña, oscurece la verdad, endurece corazones y causa que el nombre del Señor sea blasfemado. Pedro nos recuerda que así como en el pasado hubo falsos profetas, también habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán destrucción espiritual. Y es importante notar que él los describe no solo por sus enseñanzas, sino por su sensualidad, su avaricia, y su influencia corrosiva sobre el pueblo de Dios.
Pero el punto de Pedro no es solo advertirnos de ellos, sino mostrarnos que Dios actúa con justicia perfecta. Él no dejó pasar el pecado de los ángeles, no dejó pasar el pecado del mundo antiguo, no dejó pasar el pecado de Sodoma y Gomorra. Al mismo tiempo, Dios no dejó desamparado al justo Noé ni al justo Lot. Pedro quiere que entendamos que el Dios que juzga el pecado también sabe rescatar a los que le temen. Es un Dios santo y justo, pero también es un Dios lleno de misericordia y fidelidad para con los suyos.
Y cuando vamos a Ezequiel 9–11, vemos esa misma tensión entre juicio y misericordia. Vemos la solemnidad del juicio: la gloria de Dios, la misma gloria que había llenado el tabernáculo y el templo, se levanta y se va. No hay un juicio más impactante en el Antiguo Testamento que este. Dios retira su presencia porque el pueblo no quiere su presencia. El pecado continuado, la idolatría, la injusticia, la sangre derramada, la arrogancia de decir “El Señor nada ve”, todo eso provoca que la gloria abandone el templo.
En ese momento, parecería que todo está perdido. Parecería que no hay esperanza para un pueblo así. Pero allí mismo, en medio de esa oscuridad, Dios revela una esperanza que solo su gracia puede producir:
Él promete un nuevo corazón. Él promete su Espíritu. Él promete que transformará a su pueblo para que vivan como su pueblo. Lo que vemos entonces es que Dios no solo nos salva para librarnos del juicio final.
Dios nos salva para librarnos del pecado mismo.
Esto significa que una salvación sin transformación sería una crueldad. Sería dejarnos en la misma esclavitud que nos destruye. Sería permitir que el pecado que nos separa de Dios continúe operando en nosotros.
Pero Dios no hace eso.
Y esto solo es posible porque Cristo, el verdadero templo, fue herido y entregado por nosotros. La gloria se fue del templo en Ezequiel, pero en Cristo la gloria vino a nosotros, habitó entre nosotros, murió por nosotros y ahora habita en nosotros. En Él recibimos el corazón nuevo que guarda sus estatutos, y por Él somos guardados de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia.
Dios nos salva no solo “del infierno”, sino de nosotros mismos, de nuestra rebeldía, de nuestra dureza, de nuestra idolatría, de la ceguera que dice: “El Señor nada ve”. La verdadera salvación es una obra que empieza con el perdón, continúa con la transformación diaria, y culmina en la santidad final cuando veamos su rostro. Salvación sin transformación no sería evangelio.
Evangelio sin santidad no sería buenas noticias.
Y gracia sin obediencia no sería la gracia del Dios de la Escritura.
Que hoy recordemos que el mismo Dios que juzga el pecado también nos marca, nos guarda, nos rescata y nos transforma para que vivamos como su pueblo y Él sea nuestro Dios.
Jesús es la presencia de Dios que no nos abandona.
Mientras Ezequiel vio la gloria salir del templo, nosotros vemos en Cristo la gloria hecha carne que vino a habitar entre nosotros.
Él cargó con nuestro pecado y nos dio su Espíritu para hacernos nuevas criaturas.
Solo en Cristo encontramos perdón y transformación.
Solo en Cristo la salvación nos libra del castigo y del poder del pecado.
Preguntas para meditar
1. ¿Estoy tomando en serio la realidad del pecado en mi vida?
2. ¿Gimo y me lamento por las abominaciones de mi corazón, como los marcados en Ezequiel 9?
3. ¿Qué áreas de mi vida necesitan todavía un corazón de carne en lugar de piedra?
4. ¿Estoy descansando en la gracia transformadora de Cristo o justificando mi pecado?
Señor, gracias porque en tu misericordia no solo nos salvas del juicio, sino del poder del pecado que nos esclaviza. Gracias porque en Cristo nos das un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Haznos sensibles a tu Palabra, quebranta lo que está endurecido, y fortalece lo que está débil. Ayúdanos a andar en tus estatutos, a vivir para tu gloria, y a reflejar la obra transformadora de Cristo en todo lo que hacemos. Que tu Espíritu produzca en nosotros lo que jamás podríamos lograr por nuestras propias fuerzas. Amén.
Dios nos salva no solo “del infierno”, sino de nosotros mismos, de nuestra rebeldía, de nuestra dureza, de nuestra idolatría, de la ceguera que dice: “El Señor nada ve”. La verdadera salvación es una obra que empieza con el perdón, continúa con la transformación diaria, y culmina en la santidad final cuando veamos su rostro. Salvación sin transformación no sería evangelio.
José (Joselo) Mercado es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland. Oriundo de Puerto Rico, estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Puerto Rico y completó cursos de maestría en Georgia Tech. En el año 2006 renunció a su carrera de consultoría para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries.
Joselo completó su Maestría en Artes en Estudios Teológicos en The Southern Baptist Theological Seminary (SBTS) y estará completando su Doctor of Ministry (DMin) en SBTS en el 2026. También sirve como miembro del concilio de Coalición por el Evangelio y es miembro de la junta de Aviva Nuestros Corazones y Ante Su Palabra.
Está casado con Kathy Mercado desde 1999 y es padre de Joey (2007) y Janelle (2008). Puedes encontrarlo en Facebook y Twitter.
Escrito por Joselo Mercado
Escrito por Bob y Debby Gass, La Palabra para ti Hoy es un devocional diario ... Dios te hizo para Su propio propósito, para que puedas reflejar un aspecto único de Su Gloria.
close
IBSG
18:00 - 18:02
Grace and Mercy Foundation
18:25 - 18:45
Con Adrain Rogers - Lenin de Janon
19:00 - 19:25
Con Dorothy Bennett
19:40 - 19:43
Con Dr J. Vernon Mcgee - Samuel Montoya
20:00 - 20:25
1
play_arrowChristine D'Clario
Fidelidad / Grande Es Tu Fidelidad Christine D'Clario
2
play_arrowHillsong En Español
3
play_arrowMarcos Segovia
Servir a Dios Marcos Segovia
4
play_arrowMarcos Witt & Coalo Zamorano
Tu nombre Es Cristo (feat. Marcos Witt & Coalo Zamorano) Marcos Witt & Coalo Zamorano
5
play_arrowPara Su Gloria
Tu Gloria Proclamar (En Vivo) Para Su Gloria
1
play_arrowRadio Resurrección
play_arrow
Proverbios 1 Radio Resurrección
2
play_arrowRadio Resurrección
play_arrow
Proverbios 2 Radio Resurrección
3
play_arrowRadio Resurrección
play_arrow
Proverbios 3 Radio Resurrección
4
play_arrowRadio Resurrección
play_arrow
Proverbios 4 Radio Resurrección
5
play_arrowRadio Resurrección
play_arrow
Proverbios 5 Radio Resurrección