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Cristo en el libro de Esdras

todayjulio 25, 2024 516 5

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Soy Michael Bell nuevamente con ustedes con el reto VCL, en el cual estamos examinando un versículo mesiánico Cristocéntrico de cada uno de los sesenta y seis libros de la Biblia. Y hemos llegado al libro de Esdras 7:10. “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la Ley de Jehová y para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”.

¿Quién era Esdras? Bueno, Esdras era un sacerdote, de hecho, un descendiente de la familia de Aarón, y él vivió en el tiempo del exilio. Entonces él fue uno de los exiliados en Babilonia. Y cuando termina este tiempo, el rey manda a Esdras para que regrese a su tierra, a la tierra de Israel mientras se construye nuevamente el templo, el segundo templo después de la destrucción del templo salomónico.

Y vemos que Esdras se caracteriza por tres cosas: Él quiere inquirir la ley quiere cumplirla y quiere enseñarla. Inquirir la ley. Bueno, Esdras es un escriba por excelencia. Es un erudito, Un conocedor de la palabra. Ha pasado su tiempo en la vida, Escudriñando de cerca la palabra de Dios. Y es un experto en la Biblia. De hecho, los historiadores bíblicos nos dicen que es probable quien fue el compilador de los libros del Antiguo Testamento que se habían escrito hasta aquel entonces.

Y fue he, pues, que tenía los rollos, de Jeremías y de Isaías y de Moisés, etc. Y fue instrumento de Dios para que nosotros tengamos el canon del Antiguo Testamento que tenemos hoy día. Vemos que también él quería cumplir esa ley, no sólo ser conocedor, sino vivir esa ley, cumplir con ella y también divulgar esa ley a todo el mundo.

Ahora quiero contarles lo que nos dice Nehemías, Capítulo ocho Acerca de Esdras. Resulta que cuando Esdras había llegado, él convocó a toda la nación de Israel y de temprano en la mañana hasta el mediodía se puso a leer la Biblia. Ahora tenemos que ver que esta gente había estado exiliada por muchos años, setenta años y de hecho hasta se les había olvidado el hebreo y tenían otros dialectos, otros idiomas que ellos dominaban. Mas el hebreo era un poco débil para ellos.

Pero las Escrituras eran verdad. Fueron escritas en hebreo. Entonces, mientras Esdras lee la palabra, hay traductores, intérpretes que están ayudando a la gente en su propio dialecto. Entender precisamente lo que dice la palabra. Y vemos que él es un maestro por excelencia en ese sentido, no quiere nada más leer la Biblia y que pase sin comprensión. ÉL quiere que la gente capte precisamente lo que dice la Biblia.

Cuando la gente se estaba dando cuenta de todas las leyes de Dios entonces cayó en quebranto porque la convicción de la palabra les cayó encima y empezaron a llorar. Y hubo llanto en el pueblo ese día y dice Esdras, No, no, no, no, no, no, no lloren hoy porque hoy es día de festival. Hoy es día de festejo que vamos a compartir y vamos a comer juntos y vamos a alabar al Señor, este no es un día para llanto. Notamos que él quiere cumplir a cabalidad la Palabra de Dios.

Este sacerdote escriba erudito, es un cuadro de nuestro señor Jesucristo que viene con el mismo plan. ÉL quiere inquirir la ley y vemos que Jesús, desde temprana edad es una persona dedicada al estudio de la palabra. De hecho, a los doce años viaja a Jerusalén y ya a esa temprana edad, los rabinos de aquel día quedan sorprendidísimos, por los conocimientos de este niño.

Y vemos que él quiere cumplirla y lo hace a cabalidad. Jesús camina según y conforme a la Palabra de Dios, sin pecar y de hecho podemos ver muchas veces en los Evangelios que Jesús dice vine para cumplir con la voluntad de mi padre, no con mi propia voluntad. Esta es mi meta, mi deseo de vivir acorde a todo lo que Dios ordena para mí.

Entonces vemos también en tercer lugar, que Jesús no sólo quiere conocer la Palabra y vivirla. Quiere divulgarla, quiere pregonarla. Quiere que todo el mundo conozca en su propio idioma, en su propia propio dialecto, qué significa la Palabra. Que los conocimientos de Dios se conozcan por todos lados y por todas las criaturas hechas por Dios. Y vemos que la gente se asombra ante las enseñanzas de Jesús. La autoridad con la cual él habla la profundidad de sus enseñanzas. La gente queda prácticamente atónita frente al maestro de maestros, quien es Jesucristo.

Una cosa interesante es que Esdras apoya y afirma todo lo que dicen los profetas que vinieron con anterioridad. Entra Moisés con su ley y Esdras dice Amén. Y viene otro libro, otro profeta con el libro de Josué dice Amen. Y así sucesivamente con las Escrituras escritas por David, por lo que los demás profetas escribieron, Esdras dice: Amén. Amén. Amén. Amén. Yo estoy de acuerdo. Y después él agrega a su propio libro, el libro de Esdras y todos están de acuerdo.

Entra Jesús y hace lo mismo:

Lo que dijo Moisés. Amén.

Lo que dijo David. Amén.

Lo que dijo Isaías. Amén.

Lo que dijo Jonás. Amén.

Lo que dijo Esdras. Amén.

Estamos todos de acuerdo.

Ahora Jesús, no es aquel profeta que dice, los demás profetas todos estaban equivocados, no sabían de qué hablaban. Aquí estoy yo para contarles la verdad. No, no, no, no, no, no. ÉL dice desde los comienzos de la Biblia, desde el principio todos los profetas están de acuerdo, y yo también estoy de acuerdo con ellos.

Es como si fuera una mesa con muchas patas. Cada profeta, una pata que establece una mesa firme que no se mueve, que no está desequilibrada, que en armonía componen un todo. No una sola pata pues sería una mesa muy, muy inestable. Pero la mesa de la verdad bíblica tiene muchísimas patas y todas están de acuerdo en apoyar una sola verdad. Incluyendo nuestro Señor Jesucristo quien viene en el espíritu de Esdras, quien vino en el espíritu de Moisés.

Ahora, si Jesús está en cada página de la Biblia incluyendo el libro de Esdras, ¿No debería estar en cada página de nuestra vida?

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Escrito por Michael Bell

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