Mi mamá no me deja
Cuántos podrán recordar oportunidades en la niñez o adolescencia cuando debían responder con un "mi mamá no me deja" a la invitación de amigos para algún rato de diversión o lugar donde ir. Nuestro tono de voz y nuestro rostro con toda probabilidad lo decía todo: "Me muero de las ganas pero no puedo."