Dedications
Jorge Reyes Rabito - Un Pacto Con Dios Bendiciones, gracias por la programacion, es de bendicion. José Montero La Visión - Del grupo Para Su Gloria A mi querido hermano Jaime Blandón. Jacqueline Guzman Sovereign Grace Music & La IBI - El Dios Que Adoramos Un saludo a los hermanos de la Iglesia Bautista Resurrección de Palacaguina

En Gracia y Sabiduría

Enviados: la misión de los 70

todayabril 19, 2022 86

Fondo
share close

Lectura: Lucas 10:1-16 (LBLA)

Después de esto, el Señor designó a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de Él, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir. Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa que entréis, decid primero: «Paz a esta casa». Y si hay allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; pero si no, se volverá a vosotros. Permaneced entonces en esa casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os sirvan; sanad a los enfermos que haya en ella, y decidles: «Se ha acercado a vosotros el reino de Dios». Pero en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, salid a sus calles, y decid: «Hasta el polvo de vuestra ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra vosotros; empero sabed esto: que el reino de Dios se ha acercado». Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad. ¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en vosotras hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza. Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Capernaum, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades serás hundida! El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió. www.lbla.com

El Señor está en viaje a Jerusalén, y a la cruz. Él ha advertido a sus discípulos del costo de seguirle. Y ahora envía a setenta de ellos a anunciar el Reino de Dios a las ciudades por las que ha de pasar en su camino.

Hay mucho en lo que podríamos meditar aquí…

Hay pocos obreros: el llamado del Evangelio es a seguir el ejemplo de Jesús sirviendo. Nuestro Señor nos dejó, con su enseñanza y su caminar un ejemplo de humildad y servicio. Los hombres disfrutamos las posiciones, pero no el servir. ¿Será por eso que los obreros son pocos? Roguemos al Señor de la mies que Él envíe más obreros, y que nos ayude a nosotros a estar más dispuestos a servir.

La misión es riesgosa: el Señor les dice, miren que los mando como corderos en medio de lobos. No todos están dispuestos a escuchar. No todos serán amables. Si rechazan a Jesús también lo harán con sus discípulos. El mensaje que deben anunciar es la cercanía del Reino y la necesidad de volverse a Dios en arrepentimiento, y ese no es un mensaje agradable para todos.

Dependan de Mí: los discípulos van sin dinero, sin provisiones, sin nada, confiando pura y solamente en Dios. En el servicio del Señor tanto la abundancia como la escasez, la receptividad como el rechazo, son usados por Dios para ayudarnos a ser mejores discípulos suyos. En este tiempo, estos setenta enviados van a aprender a depender de Dios y su provisión.

Ustedes son mis enviados: Es Jesús quien envía, y quien reciba o rechace a estos discípulos está recibiendo, o rechazando a Jesús. Al escuchar el mensaje del Evangelio los que lo aceptan reciben misericordia y salvación (y eso no es obra del mensajero, sino del que envía), pero los que lo rechazan se condenan a sí mismos, porque rechazan a Jesús, y al Padre, quién lo envió.

Esta es la causa por la que al predicar el Evangelio debemos procurar presentarlo lo más despojado posible de nuestros agregados personales. Comparte el Evangelio, solo La Palabra de Dios puede transformar un corazón. No hay palabra humana, por persuasiva que sea, que pueda hacerlo. Solo el Espíritu Santo puede hacer que un muerto resucite.

 

PARA PENSAR: ¿Y Nosotros? ¿Hemos sido enviados? (Quizás encuentres la respuesta en Mateo 28:19-20)

 

Suscríbete a nuestro devocional

[wpforms id=”18480″]

Sebastian Winkler (213)

Sebastián Winkler. Discípulo de Jesús, esposo de Karina y papá de Julia y Emilia. Profesor de Lengua y Literatura. Estudia la diplomatura en Biblia y Teología en el Instituo de Expositores de Argentina. Sirve en la Iglesia Bíblica Lincoln; colabora en Soldados de Jesucristo y es el autor del blog: engraciaysabiduria.com

Escrito por Sebastian Winkler

Rate it

0%