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Eclesiología

Eclesiología Bíblica

todaymarzo 26, 2025 113

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Iglesia Abundante Gracia

Iglesia Local

La iglesia local es el cuerpo de Cristo, compuesta por creyentes regenerados, bautizados y miembros activos, que se reúnen en una localidad específica. Es liderada por una pluralidad de pastores con el apoyo de diáconos y fortalecida por el ministerio de todos los miembros del cuerpo, quienes, comprometidos con la obra de Cristo, observan la Cena del Señor, estudian la Palabra y se disciplinan los unos a los otros. Quienes, además glorifican al Señor con sus vidas, con la predicación del evangelio, haciendo discípulos de Jesús en su entorno, pero además llevando las buenas nuevas hasta lo último de la tierra.

El Bautismo

En cuando al bautismo, en la Iglesia Abundante Gracia creemos que el bautismo es una de las dos ordenanzas que nuestro Señor Jesucristo instituyo para su iglesia (Mt 28:17-20). Creemos por el testimonio del Nuevo Testamento que los candidatos para los bautismos serán solamente creyentes regenerados (Hch 2:41, 8:12, 10:47-48, 16:14-15, 18:8), en los cuales se puede observar la obra de Cristo en sus vidas.

Sobre la forma del bautismo, como Iglesia Bautista entendemos que esta ordenanza solamente debe de ser administrada en agua y por sumersión. Esto debido a que la palabra misma Baptizo significa sumergir o poner bajo agua. La escritura testifica que nuestro Señor fue bautizado en un rio (Mt 3:13) del mismo modo el eunuco (Hch 8:26-40) el apóstol Pedro dice que no se le debería de negar el bautismo en agua a los que creyeron (Hch 10:47-48)

Acerca del significado, creemos que el bautismo es un símbolo o testimonio externo de la conversión interna que sucedió en la salvación. Apunta a la salvación del alma (Ga 3:26-27) además hacia la unión espiritual con el Señor en su muerte y resurrección. (Rom 6:3-4) Apunta al ser sepultados en el bautismo, pero además al ser levantados en victoria por medio de nuestro Salvador (Col 2:12)

Acerca del tiempo que se debe de esperar para bautizar a un creyente verdadero, el testimonio de la Palabra testifica que inmediatamente de ser posible (Hch 2:4, 8:12-13, 36-38, 16:15, 18:8) Pero será deseable siempre confirmar la conversión del postulante. Sobre quien puede bautizar, creemos que cualquier creyente podrá tener este privilegio (Hch 2:4, 8:12-13, 36-38, 16:15, 18:8) Pero siempre bajo la confirmación de los ancianos.

Cena del Señor

En cuanto a la Cena del Señor, la Iglesia Abundante Gracia cree que esta es la segunda ordenanza que el Señor Jesús instituyo para ser observada por su iglesia. (Mt 26:26-29; Mr 14:22-25, 1 Co 11:23-26) Creemos que es de carácter simbólica, que apunta hacia el sacrificio de nuestro Salvador.

Sobre su significado, al participar de ella, simbolizamos la muerte de nuestro salvador en la cruz. (1 Co 11:23-26) el pan simboliza el cuerpo de Cristo partido por nuestros pecados (Lc 22:19, 1 Co 11:24), el vino simboliza la sangre de nuestro salvador derramada para el perdón de nuestros pecados (Lc 22:20, 1 Co 11:25). En cuanto a su sentido memorial, recordamos la muerte de Jesús, pero además su eminente retorno por su iglesia.

En cuanto a quien puede participar de la Cena del Señor, creemos que esta reservada para los creyentes bautizados en agua, miembros del cuerpo y activos en la congregación local. (1 Co 10:17; 11:27). Esta podría ser administrada a cualquier creyente que este de visita en la congregación, que cumpla con lo mencionado, debiendo de ser explicado por los ancianos sobre nuestra creencia como congregación.

Sobre su efecto purificador, creemos que la cena del Señor también permite mantener a la iglesia local en santidad. Pablo anima a cada creyente a examinarse, buscando discernir el cuerpo de Cristo y no participar de ella indignamente. (1 Co 11:27-29). También creemos que al no examinar la vida delante de Señor, sin ponerse a cuentas con El, será disciplinado por el Señor mismo. (1 Co 11;29-33)

Disciplina Eclesiástica

En cuanto a la disciplina eclesiástica, la Iglesia Abundante Gracia tiene el compromiso entre sus miembros de practicar la misma del modo que las Escrituras lo establece. En primer lugar, la disciplina se practica entre los de la familia de la fe (Mt 18.15, I Co 6.1-6) en una muestra de amor (Pr 27.5-6) de compromiso y de santidad a Dios (1 Pe 2:9) con la mira de frenar el pecado (Ec 8.11) y restablecer al hermano a su relación con el Señor y su iglesia en un espíritu de mansedumbre (Ga 6:1).

Sobre el cómo, cada miembro de esta congregación tiene el deber de practicar la disciplina en relación con aquellos pecados que son de su conocimiento en otro hermano (Mt 18.15-17) Esto se debe de hacer de forma personal y a solas (Mt 18.15, Gal 2.11) con testigos después del primer llamado (Mt 18.16) (Dt 19.15-16) (2 Co 13.1-2) si después de esto resiste en no arrepentirse, debe ser elevado a la iglesia (Mt 18.17). Si el hermano se mantiene impenitente, las Escrituras capacita a la iglesia para considerar al tal como un no creyente (Mt 18.17)

También debemos de considerar los pecados públicos conocidos por toda la congregación, ante los cuales la congregación con sus líderes tiene el deber de confrontar al hermano, del mismo modo que hemos ya establecido. El apóstol Pablo nos llama a fijarnos en aquellos que causan divisiones y tropiezos en la doctrina (Ro 16:17) también nos llama a disciplinar a aquellos que llamándose creyente practican la fornicación, avaricia, idólatra, maledicencia, embriaguez o practican el hurto (1 Co 5:11). En todos los casos el apóstol llama a separarnos de tales.

Sobre la disciplina a los oficiales (Pastores y Diáconos) la Escritura nos debela muy poco del tema, pero creemos que la luz que da es necesaria aplicar disciplina y para guardar la santidad de la iglesia. Pablo aconseja que un anciano es la persona más propicia para llamar a disciplina a aquellos ancianos que insisten en pecar (1 Tim 5:19-20) a la vez, en los mismos pasajes llama a que los ancianos no acepten acusación contra otro anciano sin dos o más testigos. Sin embargo, el apóstol expresa que, si un anciano insiste en pecar, debe de ser reprendido ante toda la congregación para crear temor santo en los demás.

Es importante hermanos ver esto en acción por el apóstol Pablo, quien aplico este principio con el apóstol Pedro (Ga 2:11) por el hecho de que ambos eran apóstoles, siguió los mismo pasos, llamándolo a solas, cara a cara, sin embargo el apóstol Pedro no recibió la reprensión en la primera confrontación (Ga 2:12-13) por lo que entonces opto en llamarle la atención en frente de todos (Ga 2:14) Creemos hermanos, que al guardar la palabra silencio con respecto de los diáconos y al ser especifico el llamado de disciplina a los ancianos, debemos de aplicar a nuestros diáconos los mismos procedimientos que tenemos con los hermanos en general.

En cuanto al propósito general de la disciplina amados hermanos, debemos de recordar que la meta primera es ganar al hermano (Mt 18:15) buscando como arrebatarlo de las garras del pecado. Pero amados, no es suficiente con ganar la batalla, al hermano hay que restaurarlo (Ga 6:1) con el fin de devolver la belleza de la santidad, el gozo, la paz, la fidelidad, el amor, el compañerismo y la unidad que el pecado mancho (Stg 5.19-20) esta restauración es aconsejable que sea realizada por medio de hermanos espirituales (Ga 6:1-2) capaces de caminar con el hermano, con mansedumbre mostrándole el amor de Cristo. (2 Co 2:8).

Sobre el proceso a seguir en la restauración, los ancianos en conjunto con los diáconos y líderes de la iglesia deberán de reunirse para poder establecer un plan de acción por el medio del cual se asignará un grupo de hermanos que estarán llevando el proceso de restauración por el tiempo que consideren necesario. Sera también necesario, según lo dispongan los ancianos, remover de la participación de cualquier ministerio que el hermano desempeñe dentro de la iglesia. Esto con el fin de poder darle tiempo a concentrase en la restauración y por testimonio a la congregación en general.

Sobre el proceso de expulsión, creemos que la escritura faculta a la congregación en juzgar y aplicar esta en casos extremos. Este se deberá de hacer por medio de una carta o personalmente por los ancianos y deberá de hacerse del dominio de la congregación.  Sera el paso siguiente al no aceptar el llamado correctivo por parte de la iglesia, por lo que hay que tenerlo por gentil y publicano” (Mt 18:17 c) Se deberá de tener presente a aquellos que causan divisiones en el cuerpo (Ro 16.17-18) y además a aquellos que por pereza no desean trabajar (II Tes 3.6; 14-15)

En los casos de pecados escandalosos (1 Co 5:9-12) creemos que la Escritura faculta a la iglesia a expulsar inmediatamente a cualquier hermano de la comunión y membrecía de la iglesia. Pablo en el caso de incesto en Corinto no dudo de aplicar inmediatamente la disciplina aconsejándoles “Quitad, pues a eso perverso de entre vosotros” (1 Co 5:13) será el deber de la iglesia y los ancianos el juzgar cuales serían aquellas situaciones donde este principio se puede aplicar.

En cuanto a la reincorporación a la membrecía de todo aquel que la allá perdido, por su falta de voluntad en el proceso amoroso de disciplina expuesto por la iglesia, el ofensor deberá de mostrar evidencias de confesión y arrepentimiento de su maldad (Pr 28:13), un deseo profundo de renovar su relación con Dios y su iglesia (Lc 15:18) retornar y pedir perdón en público a la congregación (Lc 15:20). Sera un deber de la iglesia recordarle por qué se le aplico la expulsión (2 Co 2:6) se le deberá de perdonar y consolar por todos (2 Co 2:7) y además se deberá de confirmar en amor (2 Co 2:8).

Sobre sus privilegios dentro de la congregación, deberá de pasar por el proceso de restauración ya mencionado, quedando a la disposición de los ancianos y la iglesia cuando se incorporará en pleno a la membrecía de la iglesia con todos sus privilegios y deberes.  Siempre recordando el principio de que buscamos como restaurar al hermano a la comunión con el Señor y con su amada iglesia. Sabemos que no es fácil, pero tenemos el llamado a preservar la santidad, comunión y testimonio en el cuerpo de Cristo.

Al final solo recordar amada iglesia, recordamos las sabias palabras del apóstol Pablo a los Gálatas: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Ga 6:1-2) Que el Señor de su iglesia nos de fortaleza para amar a los miembros de esta iglesia de acorde a su deseo y su voluntad. Es un llamado a todos y para todos.

Liderazgo de la Iglesia

La Iglesia Abundante Gracia reconoce que Jesucristo es el Señor, dueño y cabeza de la Iglesia (1 Pe 1.19; Efe. 1.22, 4.15, 5.23; Col. 1.18, 2.10), por lo que a Él, la congregación en general se somete por medio de su Palabra y su Santo Espíritu. Además, reconoce que Cristo estableció hombres que guíen la Iglesia. Por lo que esta Iglesia reconoce a dos tipos de oficiales, esto basado en las enseñanzas del Nuevo Testamento, los cuales son: Pastores – Ancianos y Diáconos.

Los ancianos son los hombres (Varones) en los cuales Dios ha depositado el cuidado de su Iglesia y que han sido reconocidos por ella. (1 Tim 3.5, 1 Pe 5.1-4, Tito 1:5-9) y a los cuales Dios pedirá cuenta del cuidado de su grey (He 13.17). Todos los miembros de esta congregación están en el deber de obedecer y tener en alta estimas a estos hombres de Dios (He 13.17), mayormente a los que desempeñan el ministerio de predicación y enseñanza de la palabra (I Tim 5.17).

Los ancianos recibirán un salario por parte de la Iglesia por desempeñar su labor (1 Tim 5:17-18), este se establecerá de acuerdo con el salario medio de la congregación y los ingresos de esta. También se considerará el tiempo que están invirtiendo en la obra de Dios. Sera posible que un anciano sirva sin percibir ingresos de la congregación cuando este tenga un trabajo secular, por lo que se le considerara un anciano laico.

Es también de nuestro entendimiento que, dentro del grupo de anciano, existirá uno que, aunque sea igual en llamado, sin embargo, ocupará la posición de anciano o pastor principal debido a su ovio don espiritual de liderazgo. Al igual que Timoteo en la iglesia de Éfeso (1 Tim, 2 Tim) o los pastores de las siete iglesias del apocalipsis (Ap 2-3) será el encargado de liderar la misión de la iglesia. El pastor general deberá de servir a tiempo completo y será el anciano que la iglesia deberá de priorizar en su ayuda económica por el hecho de su servicio total a la obra.

Este cuerpo de oficiales, serán elegidos por la Iglesia en pleno, cuando exista la necesidad en la misma debido al crecimiento o debido a que Dios ha llamado a hermanos a esa posición dentro del cuerpo. Los ancianos en funciones deberán de proponer la necesidad de estos para el bien de la Iglesia del Señor. Primeramente, los ancianos deberán de considerar al postulante, orar y presentar al nominado a la iglesia, luego de haber hablado con el hermano.

Dicha elección se deberá de hacer en una plena y completa búsqueda de la voluntad de Dios. Los ancianos postulantes deberán necesariamente cumplir con todos los requerimientos que establece la Palabra de Dios en 1 Tim 3.1-7 y Tito 1.5-9, si el postulante no llena los requisitos establecidos por el Señor inmediatamente queda descalificado. Si califica, es prudente dar un tiempo de observación y prueba (1 Tim 3:10), después a consideración de los ancianos se deberá presentar a la congregación para su elección.

Sobre quienes tendrán el deber y privilegio de votar para elegir a los futuros ancianos, esto será restringido únicamente para todo miembro oficiales de la iglesia. La elección se hará en un culto especial, y aunque no hay mucha luz sobre que porcentaje de la congregación es necesario, creemos que por el llamado y posición no deberá de ser menor del 80 % de la congregación en pleno reunida. Una reunión en pleno será del 50 + 1 de la congregación total.

Cada anciano, a excepción del anciano – pastor principal podrá servir por un periodo de 4 años consecutivos, después del cual se le solicitará descanse por dos años en el que después podrá ser postulado nuevamente por los ancianos a otros periodos, debiendo pasar por todo el proceso establecido para la posición. El anciano principal podrá servir indefinidamente si mantiene los requisitos establecidos para la posición ya mencionado con anterioridad.

En un caso de la pérdida del pastor principal, ya sea por enfermedad, muerte, incapacidad, descalificación, la iglesia en pleno deberá establecer en coordinación con los ancianos y diáconos una junta encargada de para un proceso de elección de un nuevo anciano principal. Los ancianos en funciones serán los candidatos más propicios y solo si la junta y la iglesia considera no contar con esa persona en el cuerpo, procederá a buscar esa persona afuera de la iglesia local.

Los diáconos son el segundo grupo de oficiales reconocidos por esta iglesia local. Son hombres llamados por Dios y plenamente reconocidos por la Iglesia, para cumplir diferentes funciones de servicio dentro de la iglesia. Serán encargados de las ofrendas, preparar la cena del Señor, dirigir el ministerio de misericordia, organizar los bautismos, velar por el mantenimiento del templo y además podrá servir como líderes de cedulas, músicos o cualesquiera otras funciones que estimen los ancianos de acorde a la Palabra de Dios.

También creemos según el texto de 1 Tim 3:11 donde se refiere a las mujeres, que este hace alusión a las esposas de los diáconos, por lo que delimitamos el servicio del Diaconado a varones. Sabemos que Romanos 16:1 menciona a una diaconisa, sin embargo, la palabra es usada no en su sentido técnico por lo que debería de traducirse como servidora. Hay muchas menciones del ministerio de mujeres sirviendo a la iglesia local (Tito 2:3-5), por lo que hay mucho ministerio para las hermanas en la iglesia.

Este cuerpo de oficiales será elegido por la Iglesia en pleno (Hch 6:3-5), cuando exista la necesidad en la congregación de estos oficiales. Los ancianos en funciones estarán encargados de ver la necesidad de más Diáconos y propondrán la necesidad de ellos a la iglesia, la que será la encargada de postularlos (Hch 6: 2-3) Los ancianos serán los encargados de confirmar la postulación de la iglesia.  Dicha elección se deberá de hacer en una plena y completa búsqueda de la voluntad de Dios.

Los diáconos postulantes deberán necesariamente cumplir con todos los requerimientos que establece la Palabra de Dios en Hch 6:3; 1 Tim 3.8-13. Si el postulante no llena los requisitos establecidos por el Señor inmediatamente queda descalificado. Los postulantes deberán de ser probados primero (1 Tim 3:10) y entonces deberán de ser instalados para que ejerzan su llamado.

Este es un cargo de gran honra dentro de la Iglesia (Hch 6:3, 1 Tim 3.8-13) por lo que estos oficiales deben de ser estimados y respetados por la congregación y tenidos en estima. Los diáconos podrán servir por un periodo de 3 años, después deberán de descansar por dos años y podrían ser postulados nuevamente al cargo. Los Diáconos que en sus funciones no cumpla con los requisitos deberá de ser removido del cargo.

También entendemos como congregación, que cada miembro del cuerpo ha sido llamado a la obra del ministerio (Ef 4:12) los pastores – ancianos fueron constituidos para nutrir, pero además para capacitar a los santos para la obra del ministerio (Ef 4:11-12) por lo que entendemos que todo miembro oficial de la iglesia tiene el llamado al servicio dentro de la iglesia local.

Este servicio, primeramente, debe de ser dado en su hogar, como sacerdote del Señor (1 Ped 2:9-10) donde deberá de ser luz para su familia, buscando en todo momento como modelar a Cristo, amando a su esposa y además a sus hijos y siendo ejemplo en su comunidad. Busca siempre como guiar espiritualmente a su hogar en el ministerio de la Palabra y de la oración.

Como ministros llamados a hacer la obra, también entendemos que es el llamado de todo miembro de la iglesia, no solamente los pastores y diáconos de predicar el evangelio (Mr 16:15) hacer discípulos (Mt 28:18-19) de liderar según lo dispongan los ancianos, ya sea en grupos pequeños, ministerio de niños, mujeres (Tito 2:3-5), varones, adoración o en apoyo a los diáconos. También creemos prudente, según la consideración de los ancianos, darles la oportunidad en la enseñanza, pues solo así podríamos definir si dentro de la membrecía hay hermanos llamados al ministerio de anciano – pastor.

Por último, la mejor forma de ser parte activos en el cuerpo de Cristo es poniendo por otras el compromiso que tenemos los unos con los otros, a saber: Amándonos (1 Pe 1:22). Viviendo en paz (1 Te 5:13) preferirnos (Ro 12:10) edificándonos (Ro 14:19) aceptándonos (Ro 12:16) amonestándonos (Ro 15:14). preocupándonos (1 Co 12:25) sirviéndonos (Ga 5:13) soportándonos (Ef 4:2) compasivos (Ef 4:32) perdonándonos (Col. 3:13) cantando Ef 5:19; Co 3:16) animándonos (1 Tes. 4:18) confesándonos (Stg 5:16) Orando (Stg 5:16) hospedándonos (1 Pe 4:9) Todos unos a otros.

Bibliografía

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Jaime Blandón Olivera (123)

Jaime Blandón es oriundo de Nicaragua, misionero plantador de iglesias. Casado con Jacqueline Guzmán, con quien a procreado dos hijos: Jaimeline (12) James (11).
Actualmente se desempeña como Director de 516 Now Inc. Posee una licenciatura en Estudios Bíblicos del Rio Grande Bible Institute, MBA en Dirección y Administración de Empresas con énfasis en desarrollo de Proyectos del EUDE . Master en Ministerio Pastoral del Midwestern Baptist Theological Seminary.

Es uno de los fundadores de Radio Stereo Resurrección.

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Escrito por Jaime Blandón Olivera

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