Debemos pastorear fielmente al pueblo de Dios.
Mi trabajo es sencillo: recorrer los campos, alimentar y pastorear los distintos rebaños de ovejas y ocuparme de cualquier problema que surja. La primera regla del pastoreo: no se trata de ti, se trata de las ovejas y de la tierra. La segunda regla: a veces no se puede ganar. La tercera regla: cállate y ve a trabajar.