Lectura: Lucas 13:6-9 (LBLA)

Y les dijo esta parábola: Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: «Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?». El entonces, respondiendo, le dijo: «Señor, déjala por este año todavía, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono, y si da fruto el año que viene, bien; y si no, córtala». www.lbla.com

¿Cuántas veces el Señor nos habló de la importancia de dar fruto? Muchas, es verdad ¿Y qué es el fruto? Cuando Jesús habla del fruto habla de llevar una vida piadosa, una vida que agrada a Dios. Una vida que refleje el obrar de Dios en nuestras vidas: en paciencia, en humildad, en confianza y fe, en amor a otros, en servicio, en dedicación, en sacrificio.

La higuera de la parábola era una higuera privilegiada, estaba en una tierra fértil, y sin embargo no estaba dando fruto. El viñador piensa en cortarla pero decide darle una nueva oportunidad.

Eso tiene que hacernos reflexionar a nosotros, acerca de nuestra propia vida. Si examinamos nuestro andar ¿estamos dando frutos?

Dos lecciones valiosas que podemos considerar:

Una señal de que somos hijos de Dios es que  estamos creciendo y desarrollando nuestro espíritu, estamos produciendo fruto. No es posible decir que somos creyentes y que eso no se vea reflejado en nuestro caminar diario.

El Señor nos brinda una segunda oportunidad. Si al considerar nuestro camino vemos que estamos estancados, que necesitamos rendir áreas de nuestra vida al Señor, que necesitamos que Él trabaje en nuestro carácter, aún estamos a tiempo.

 

PARA PENSAR: Recordemos, es necesario examinarnos y ver cómo estamos creciendo en el Señor, y pedirle que Él nos siga transformando a Su imagen, especialmente en esas áreas que vemos menos desarrolladas.