Victorias donde otros ven derrotas
Existe una tendencia en el ser humano de querer lograr el éxito sin sacrificios, alguien dijo una vez: sin sacrificio, no hay victoria.
Existe una tendencia en el ser humano de querer lograr el éxito sin sacrificios, alguien dijo una vez: sin sacrificio, no hay victoria.
Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra. Cuando se levantó de orar, fue a los discípulos y los halló dormidos a causa de la tristeza, y les dijo: «¿Por qué duermen? Levántense y oren para que no entren en tentación».
Identificarse con Jesús implica que en algún momento serás perseguido, rechazado y calumniado. En algún momento todo el mundo te dará la espalda, y tienes que estar preparado para cuando eso suceda.
Alguien dijo que la iglesia es el ejercito que más deja morir a sus caídos. Sin embargo, aunque esto sea cierto en algún nivel, no concuerda con las orientaciones que vemos en la Palabra de Dios con respecto a cómo tratar con el hermano caído, más bien hay un alto llamado a restaurarle.
Pero Jesús le dijo: «Te digo, Pedro, que el gallo no cantará hoy hasta que tú hayas negado tres veces que me conoces
Ustedes son los que han permanecido junto a Mí en Mis pruebas; y así como Mi Padre me ha otorgado un reino, Yo les otorgo que coman y beban a Mi mesa en Mi reino; y se sentarán en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
Leer Lucas 20:27-40 Hoy en día muchos son los que piensan que esta pandemia es lo que conducirá al fin de muchas personas en el mundo. Es más, muchos que piensan que infectarse del COVID-19, es lo que llevará a muchos al final de su vida. Sin embargo, ¿Alguna vez has pensado que llegará un día en que todos los muertos resucitarán? A la gran mayoría de personas esta idea […]
Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí». De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes.
A Dios le pertenece TODO. Lea bien, a Dios le pertenece TODO. Pues todo es suyo. Así que como al gobierno debemos pagar los impuestos, a Dios debemos darle lo que a él le pertenece. Y como todo le pertenece a él deberíamos renunciar a nuestra necia actitud que piensa que somos dueño de todo.
Y dirán al dueño de la casa: “El Maestro te dice: ‘¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con Mis discípulos?’?”. Entonces él les mostrará un gran aposento alto, dispuesto; prepárenla allí».