La sanidad de un leproso
¿Cuánto amor hay en Él para acercarse y abrazar lo inmundo de la lepra, lo que nadie tocaba ni abrazaba hace años? ¿Cuánta compasión y misericordia en unas simples palabras?
¿Cuánto amor hay en Él para acercarse y abrazar lo inmundo de la lepra, lo que nadie tocaba ni abrazaba hace años? ¿Cuánta compasión y misericordia en unas simples palabras?
Simón, Jacobo y Juan escuchan a Jesús enseñar, hasta que al finalizar les pide que vuelvan a adentrarse en el agua y arrojen las redes. ¿Qué habrá pasado por la mente de estos hombres? Ellos son pescadores experimentados, pero de todas maneras deciden (con poca expectativa) hacer lo que Jesús les pide.
Mathew Henry dice que, con Jesús, hasta un desierto se vuelve un lugar deseable.
Al ponerse el sol termina el día de reposo, y entonces muchos vienen a Jesús llevando a los enfermos. Lucas nos dice que el Señor ponía sus manos sobre ellos y los sanaba, y que incluso los demonios salían dando voces y reconociendo quien Él era.
Hay dos cosas que podemos considerar en este pasaje. Lo primero es ver qué quiere Lucas que sepamos. Jesús es Dios, el Dios que se hizo hombre, y de ahí proviene su autoridad. Esa autoridad se hace visible en su mensaje y los milagros que realiza, y provienen de su identidad como el Mesías.
El gran problema que van a tener muchas veces los judíos con el mensaje de Jesús es que Él les dice que los verdaderos hijos de Abraham, los hijos de Dios son aquellos que reciben de corazón el mensaje del Evangelio. No basta con ser hebreo, no basta con seguir las tradiciones.
Proclamar el año agradable del Señor, el tiempo donde todo esclavo recupera su libertad, donde lo perdido se recupera, las deudas son perdonadas. El jubileo de Dios para la humanidad, que el jubileo de la ley anunciaba y prefiguraba.
La fama de Jesús se divulgó por toda la región. Las noticias de este varón que comenzó a predicar y mostrar gran poder se difundieron rápidamente.
Una y otra vez Satanás intenta cuestionar la identidad de Jesús, diciéndole: si eres el Hijo de Dios, haz esto, o aquello. Pero Jesús, lleno del Espíritu Santo, tiene una misión qué cumplir y nada podrá desviarlo de ella. Jesús es el Hijo de Dios, y nosotros necesitamos conocerle como tal.
Jesús es el Mesías prometido, y por eso, era necesario que fuera un descendiente de David.