Acceso inmediato
¿No es sorprendente que tengamos acceso directo e inmediato a Dios? Resucitado y exaltado, Jesús está sentado a la diestra del Padre. El Espíritu Santo, viviendo en nosotros, comunica nuestras necesidades incluso cuando no sabemos cómo hacerlo. A través del ministerio constante y personal de toda la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu) podemos avanzar con confianza en nuestros días.