El favor de Dios no se vende
Uno de los momentos más dramáticos de toda la vida de Jesús es este mencionado aquí. Es de las pocas veces que vemos el carácter bondadoso y sensible del Señor escondido en su celo y el enojo por cómo se había convertido el templo, la casa de Dios, en una plaza de Mercado.