Preparando el camino del Señor
Lo que Juan tiene para decir no es agradable, pero sí necesario. El Reino de Dios viene. Arrepiéntanse. Ustedes se creen hijos de Dios, pero sus corazones están muy lejos de Él.
Lo que Juan tiene para decir no es agradable, pero sí necesario. El Reino de Dios viene. Arrepiéntanse. Ustedes se creen hijos de Dios, pero sus corazones están muy lejos de Él.
Cuando María le pregunta qué ha estado haciendo, la respuesta de Jesús (En los negocios de mi Padre me es necesario estar) demuestran que Él tiene plena conciencia acerca de su identidad y su misión.
El niño crece, sujeto a sus padres, en Nazaret, quizás después de haber permanecido un tiempo en Belén y al regresar de Egipto (como nos cuenta otro de los Evangelios).
En este pasaje vemos a José y María haciendo algo que todos los papás judíos debían hacer. Presentar a su recién nacido en el Templo para que éste sea circuncidado.
Lucas nos cuenta cómo, una y otra vez, Zacarías, María y ahora los pastores, reciben un anuncio de parte de un ángel, y a pesar de ello guardan cierta reserva, hasta que el Señor cumple plenamente lo anunciado. Y entonces alaban y glorifican al Señor.
Los hechos que narra Lucas en este caso no son asombrosos, son ordinarios. Una familia que cumple con las leyes, una mujer embarazada, un bebé que nace, pañales, un lugar humilde para dormir.
El corazón, y la boca de Zacarías estallan en un canto profético de alabanza al Señor! Dios cumple sus promesas! La palabra que él mismo ha recibido (un hijo) se ha cumplido.
Todos estos eventos tienen un propósito: generar en la gente la pregunta: “¿Quién será este niño?”. Dios prepara, de esta manera, la tarea que Juan va a realizar. Dios está con Él. Porque su misión será preparar los corazones del pueblo para recibir a Jesús.
María, quien ha dicho “he aquí la sierva del Señor” nos deja un ejemplo de cómo ella encarna eso. En su humildad, y su amor traducido en servicio.