¿Demasiado orgulloso para orar?
¿Tiendes a orar más cuando las cosas van bien o cuando te enfrentas a desafíos? Si nos encontramos orando solo cuando estamos al final de nuestra propia fuerza e ingenio, estamos luchando con el orgullo.
¿Tiendes a orar más cuando las cosas van bien o cuando te enfrentas a desafíos? Si nos encontramos orando solo cuando estamos al final de nuestra propia fuerza e ingenio, estamos luchando con el orgullo.
¿Cuál es tu propósito en la vida, tu misión? ¿Es lo suficientemente grande como para sobrevivirte? Una vida atrapada en los propósitos de Dios perdurará más allá de esta vida. ¿Tu visión del futuro está restringida a tu propio honor y reconocimiento?
¿En quién modelas tu vida y liderazgo? En la cultura actual impulsada por las celebridades, existe el peligro de que miremos a los demás como nuestros modelos espirituales a seguir en lugar de mirar a Jesús.
¿Cuándo el miedo no es realmente miedo? Pregúntele a cualquiera que luche con el miedo al éxito. El miedo al éxito es insidioso. Paraliza como el miedo, pero proviene del orgullo.
¿Te preguntas qué te depara el futuro? La Escritura nos asegura que Jesús es nuestro compañero de viaje. La clave de la vida de los discípulos con Jesús era que estaban siguiendo Su ejemplo, yendo a donde Él quería ir, hablando de lo que Él quería hablar, logrando Sus propósitos, y no al revés.
Como líderes, no solo hacemos planes que impactan nuestro futuro, sino también el de las personas en nuestras familias, equipos y organizaciones. Nuestra influencia se irradia hacia el exterior en formas que no podemos predecir, ni en el momento presente ni en el futuro.
La alegría refresca. Ilumina el espíritu, nos restaura físicamente y abre nuestros ojos para ver a los que nos rodean. La alegría alivia el estrés y nos permite mirar la vida con otros ojos. ¿Dónde podemos encontrar la alegría que nos sostiene frente a los desafíos diarios y las circunstancias cambiantes?
¿Hay días en los que le gustaría colocar una insignia de "Dios en el trabajo" en su camisa? No como un alarde, sino como un recordatorio, un recordatorio para ti mismo y para los demás. Ninguno de nosotros ha vivido este día antes. No sabemos en este momento lo que tiene en términos de vida, ministerio, relaciones y crecimiento personal.
Algunos dias son más difíciles que otros. O comienzan de esa manera o se vuelven más difíciles a medida que avanza el día. Conoces los días, aquellos en los que parece que luchamos más de lo normal para vivir, amar y liderar como Jesús.